Deja de poner tu salud en manos de vendehumos

por | 12 Sep, 2018 | bienestar

vendehumos

Estamos asistiendo a una absoluta revolución en términos de desarrollo personal. En los últimos tiempos, parece que se ha convertido en una prioridad en las personas que vivimos en occidente.  
La sociedad cada vez más individualizada y el progreso tecnológico hacen que cada vez tengamos más posibilidades de conectarnos con los demás, pero cada vez estemos más solos. Los horarios de trabajo cada vez son más duros, los sueldos siguen congelados. Cada día de nuestra vida es una lucha constante. 
Los datos son abrumadores, los índices de depresión y problemas de ansiedad son más altos. El suicidio es la primera causa de muerte externa por encima de los accidentes de tráfico y las víctimas de violencia machista. Una de cada tres personas que acuden al médico de cabecera lo hacen por problemas que están directa o indirectamente relacionados con dificultades psicológicas. El consumo de psicofármacos está disparado…
Se trata de un caldo de cultivo perfecto para la emergencia de toda una serie de personas que, en muchos casos con buena intención (en otros casos, no tanto), intentan ayudar a todos aquellos que se encuentran perdidos. El problema es que en la mayoría de los casos ni tienen la formación, ni la cualificación necesaria para enfrentarse a este problema de salud. 

Con la salud no se juega

Mi crítica se centra en aquellos que se aventuran a trabajar con problemas serios de salud. En ningún caso me opongo a que personas que están interesadas en el autoconocimiento o en la adquisición de habilidades específicas se sometan a procesos de cochino o terapias alternativas. 
Pero tenemos que tener en cuenta el riesgo de sustituir terapias validadas científicamente por estudios rigurosos que han demostrado que realmente funcionan por terapias que no son más eficaces que un placebo. 
El riesgo es enorme… 
El grueso de conocimiento científico nos ha llevado a ser capaces de montar en un avión y recorrer miles de kilómetros en pocas horas. Los principios científicos que rigen la aeronáutica son los mismos que lo hacen en la medicina o la piscología. A mi no se me ocurriría montarme en un autobús para saltar por un precipicio porque el conductor me asegura que una vez voló. Te aseguro que prefiero un Boeing 747… Pues lo mismo ocurre con la salud. 
Sinceramente he visto de todo en la consulta… Desde pacientes que me aseguraban que su anterior terapeuta les había comentado que sus ataques de ansiedad eran consecuencia de una posesión a personas que habían gastado miles de euros en tomar extractos de plantas sin ningún principio activo (por lo tanto placebo…) para intentar superar sus problemas de depresión. 
Aquí no me vale aquello de “a mi me funcinó”, puesto que la sugestión ejerce un poder muy importante y la homeostasis del cuerpo nos suele llevar a la autosanación. 
Es decir, si rompo con mi pareja y me encuentro triste, es probable que si bailo desnudo bajo la luna todos los días durante siete años, al acabar esta terapia tan divertida me encuentre mejor. Pero no puedo achacar la mejoría a la danza… Hay otras variables que lo explican mejor. 
Mi recomendación es la de siempre, si tienes problemas de salud, acude a un especialista. Y si tienes problemas de salud mental, los especialistas son los psiquiatras y los psicólogos. No juegues con lo más importante. 

¿Qué tipo de profesionales están cualificados?

Para obtener un título de especialista es necesario estudiar y hacer prácticas durante muchos años. En el caso de la medicina es obvio, acabar una carrera, hacer un exámen muy exigente y comenzar la residencia hasta acabar siendo especialista. Es decir, cuando entras a la consulta de un dermatólogo, estás ante alguien que lleva más de una década formándose para evaluar, diagnosticar y tratar tu problema. 
Lo mismo ocurre con los psicólogos, en el momento actual, es necesario estar en posesión de la diplomara o la licenciatura correspondiente. Pero además, necesitamos seguirnos formando para poder evaluar, diagnosticar y tratar a un paciente. Hay dos vías, o el psicólogo general sanitario, que debe hacer un máster específico con un número de horas de práctica real elevadísimo (o haber demostrado previamente formación y experiencia específica para ser considerado profesional sanitario) o estar en posesión del título de psicólogo clínico, al que se accede o bien vía PIR (básicamente como una residencia en medicina) o bien por convalidación por haber demostrado experiencia (en este caso ya no se puede obtener de esta manera). 
Es decir, cuando acudes al gabinete de un psicólogo acreditado por sanidad, estás ante alguien que de verdad sabe lo que hace, o por lo menos debería saberlo, puesto que uno de los deberes que tenemos es estar en continua formación y aplicar solamente tratamientos empíricamente validados (aunque haya personas que no lo hagan). 
No voy a nombrar terapias alternativas específicas, pero he visto auténticas barbaridades… Por mucho que alguien se haya formado (en algunos casos en un curso de un fin de semana), en tal o cual terapia, no están capacitados para trabajar con la salud de nadie.  

¿Qué tipos de terapias están validadas?

Para que una terapia psicológica esté validada tiene que pasar los mismos filtros científicos que un tratamiento médico. 
Es decir, la terapia tiene que demostrar que es más eficaz que el efecto placebo o la sugestión. Para ello se asignan pacientes correctamente evaluados a dos grupos distintos. En uno se les suministra un placebo (en el caso de la terapia psicológica puede ser asignar tareas que se sabe que no tienen repercusión para lo que se está intentando modificar) y en el otro grupo de personas se realiza el programa de tratamiento que se pretende evaluar. En algunos casos se añade un tercer grupo en el que no se hace absolutamente nada más que dejar pasar el tiempo. 
Se evalúa a los dos  o tres grupos antes y después de someterse a la intervención. Si la terapia es eficaz, la mejoría debe ser patente, por lo que los datos deben apoyar que los beneficios de la terapia son superiores al efecto placebo y a no hacer nada. 
Pero además, para que se tenga en consideración, es necesario que el número de personas que participan en el estudio sea elevado, para que los “casos especiales” pierdan importancia y tengamos claro que lo que de verdad está suponiendo una diferencia es la intervención que se está haciendo. 
Por otro lado, los experimentos se replican por grupos de investigación distintos que no tienen nada que ver entre ellos. Para por si ya fuese poco, seguir poniendo filtros. 
Pero es que también se hacen comparaciones entre tipos de terapias validadas, para saber cuales son las más eficaces. 
Al final, lo que nos queda es que cuando alguien te dice que la terapia es de primera elección, te está mostrando una vía que ha demostrado funcionar en cientos o miles de personas en condiciones controladas. 
Una buena forma de saber qué terapias están científicamente validadas son las guías Cochrane, una especie de wikipedia que aglutina todo lo que funciona y todo lo que no. Están disponibles en internet de forma gratuita… Y para estar seguros de si el tratamiento que nos han propuesto ha sido validado por la ciencia, podemos buscarlo en esta web. 

¿Cómo vacunarte para no caer en las garras de los vendehumo?

Lo mejor es utilizar el sentido común. Es normal que en momentos de desesperación acudamos en búsqueda de soluciones mágicas o fáciles. Pero los profesionales de la salud en ningún caso deberían darte estos mensajes… Porque la ciencia es mucho más conservadora. 
Yo no le puedo decir a alguien que en tres semanas va a superar una depresión. Le puedo decir que en seis meses le voy a tratar de enseñar todas las técnicas que han sido probadas por la ciencia para que mejore. Pero hay un componente de incertidumbre… Yo no puedo controlar si me va a hacer caso o si tiene un problema neurológico que le genera de forma secundaria un trastorno depresivo. 
En ocasiones los principios que rigen las terapias alternativas son tan “novedosos” que contradicen toda la evidencia acumulada durante cientos de años… La atracción del pensamiento o las regresiones a vidas pasadas son ejemplos de auténticas patadas a la razón. Es algo así como si alguien comenzase a negar que la fuerza de la gravedad no existe sin más demostración que su labia para transmitir el mensaje. 
Otro buen consejo es acudir a profesionales que se rigen por un colegio oficial y que están acreditados por sanidad. Son dos filtros que dejan fuera a la mayoría de charlatanes y vendehumos… Más que nada, porque los que estamos colegiados y acreditados por sanidad nos jugamos nuestra carrera si incurrimos en malas prácticas. 

Conclusiones

Si quieres una recomendación, huye de los vendehumos. En el mejor de los casos tu bolsillo va a sufrir y en el peor de ellos tu salud. 
Acude a profesionales que demuestren estar capacitados para poder ejercer y cuando alguien te presente su currículum, investígalo… Párate a pensar en si lo que te está contando tiene sentido o contradice absolutamente todo lo que sabes sobre el mundo. 
Por supuesto eres libre de escoger la terapia que te de la gana… Pero ejerce la decisión con conocimiento. Pues saber lo que estás haciendo es lo único que de verdad te hace libre. 

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19 Comentarios

  1. Maria

    jejejejejje, no te has mojado del todo citando terapias específicas…
    Hablando de regresiones, hace poco un chico me hablaba que hacía esas cosas y yo flipando, justo diciendo que un espíritu se te puede pegar y generarte enfermedades… en fin…

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    • Jesús Matos

      Hola María,
      No me he mojado conscientemente, lo que intento es que pique un poco y que el que lo lea investigue un poquito :).
      No quería un artículo diciendo “esto funciona y esto no”, aunque tomo nota 😉
      Un abrazo fuerte

      Responder
  2. VICTORIA GARCIA PUENTE CONDE

    Estoy de acuerdo con el artículo y lo único que puedo criticar es su obviedad, no obstante no viene mal recordar este tipo de cuestiones para no caer en manos equivocadas.
    Soy enfermera y estoy acostumbrada a escuchar comentarios del tipo:»a mí me vino bien esto…» y que no tenga ningún fundamento científico.
    Evidentemente vivimos en una sociedad donde parece que la tolerancia al malestar cada vez es menor y tendemos a buscar soluciones rápidas con el riesgo de equivocarnos.
    Hay buenos profesionales y profesionales menos buenos pero ambos deben trabajar con bases y argumentos basados en la ciencia, eso es lo que nos diferencia de los intrusos.
    Por último me gustaría añadir que da la sensación de que es obligatorio ser feliz a toda costa y el mayor tiempo posible. Yo estoy a favor de una felicidad en instantes, pero de calidad. No olvido que el dolor es uno de los mejores maestros.
    Un saludo.
    Vicky.
    Estoy de acuerdo con el artículo y lo único que puedo criticar es su obviedad, no obstante no viene mal recordar este tipo de cuestiones para no caer en manos equivocadas.
    Soy enfermera y estoy acostumbrada a escuchar comentarios del tipo:»a mí me vino bien esto…» y que no tenga ningún fundamento científico.
    Evidentemente vivimos en una sociedad donde parece que la tolerancia al malestar cada vez es menor y tendemos a buscar soluciones rápidas con el riesgo de equivocarnos.
    Hay buenos profesionales y profesionales menos buenos pero ambos deben trabajar con bases y argumentos basados en la ciencia, eso es lo que nos diferencia de los intrusos.
    Por último me gustaría añadir que da la sensación de que es obligatorio ser feliz a toda costa y el mayor tiempo posible. Yo estoy a favor de una felicidad en instantes, pero de calidad. No olvido que el dolor es uno de los mejores maestros.
    Un saludo.
    Vicky.

    Responder
    • Jesús Matos

      Estoy absolutamente de acuerdo contigo…Victoria.
      El dolor es necesario y adaptativo. Si estuviésemos eufóricos en todo momento…. supondría un gasto energético absurdo… y nuestras emociones perderían su función adaptativa… la clave es entender esto para no comprar discursos vacíos de “sí no eres feliz es porque no quieres” o “si quieres puedes”
      Muchas gracias por tu aporte

      Responder
  3. Jesús

    ¡Hola tocayo!. Yo sinceramente no sabría decirte si estoy a favor o en contra de estas nuevas terapias de tercera generación o gente vendehumos. Yo te hablo bajo mi experiencia y lo que a mí me ha funcionado o simplemente son técnicas que se han utilizado conmigo para «liberar emociones». ( las EFT, tapping, etc; supongo que ya las conoces)
    Ahora mismo estoy desde hace unos años con una profesional, o eso quiero creer que usa estas técnicas que están tan de moda y que en mi caso parece que funcionan o es lo que se refleja en mi estado anímico o mental o como quieras llamarlo.
    He de confesar que muchas veces salía de la consulta y francamente me preguntaba que… ¿!Qué narices me ha hecho!?
    Y sí; al ver que pasaba el tiempo y veía que estaba igual o peor; cambie de profesional a una asociación que está implicada en trastornos depresivos y ansiedad. Les hablé de mi caso, y que había leído que la terapia cognitivo-conductual era la más idónea para estos casos; aunque a veces no es así.
    Y efectivamente no fue así; quizás no tuve muchas sesiones, pero mi sensación fue que hablaba a las paredes mientras leía parte de los ejercicios que me mandaba hacer como escribir todo lo que me pensaba cada dos horas o algo así. Técnicas que aparentemente no sé si funcionan pero en mi caso no fue así, que son las de escribir en un papel tus emociones. Quizás en ese momento, no me funcionaban pero la desesperación de no ver un mínimo cambio, hizo que volviera a la que sigo yendo hasta día de hoy.
    Evidentemente si tu día a día es un círculo tóxico, donde tienes que tener ciertas herramientas para saber gestionar tus emociones, el proceso se hace más lento.
    Al margen de mi opinión.
    Buen artículo.
    Un saludo.

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    • Jesús Matos

      Hola Tocayo,
      Sí, conozco las terapias de oídas. A ver, las terapias de tercera generación, en líneas generales sí que tienen apoyo empírico. Hablo del Mindfulness, de la aceptación y compromiso, de la terapia dialéctico-conductual etc.
      En el caso del tapping, no estoy seguro, pero me suena a emdr, que también tiene apoyo empírico (aunque hay cierta controversia en referencia a los procesos mediante los cuales actúa).
      El tratamiento cognitivo conductual es eficaz, pero como todo, hay que saber aplicar las técnicas. Y mal utilizadas pueden hacer mucho daño (por ejemplo utilizar una parada de pensamiento en una persona obsesiva).
      Como todo, cada persona se encuentra cómoda con un tipo de terapia y orientación, pero seamos listos y acudamos a aquellas que hayan pasado algún filtro…
      Y te aseguro que aquel que “descubre” una terapia que funciona… está como loco queriéndola validar científicamente…
      Un fuerte abrazo

      Responder
  4. Patri

    Hola Jesús, un buen artículo con el que estoy muy de acuerdo, aunque como Naturópata que soy me gustaría hacer un comentario, totalmente personal. Nombras las terapias alternativas como una terapia que pretende substituir a la medicina o al desarrollo y toda la base científica, no es así, o no debería serlo! Vamos a sacar a los vende humos de ese tipo de actividades, quiero decir, yo como profesional (no acreditada por sanidad, ya que no soy sanitaria) aprendí como primera norma de la Naturopatía, a no hacer daño, con lo cual a derivar, y como segunda a buscar estudios científicos en relación a los principios activos de las plantas! Mi función no es curar a nadie, si no ayudar a que tengan una mejor salud, a prevenir o a ayudar a mejorar una afección concreta; mediante alimentación, fitoterapia, oligoterapia, meditación, relajación… Ojala no existieran personas que quieran aprovecharse de nadie (y menos de alguien que busca ayuda), pero en nuestro caso, los que amamos y confiamos en las terapias naturales (me encaja más que el término alternativo) y repudiamos esos «falsos terapeutas» , nunca intentaremos curar a nadie. Cuando estoy enferma, voy al medico, durante años acudí a terapia psicológica y a muchos clientes los envío a ver al Doctor.
    Solo quiero decir que cualquier terapia natural no están reñidas con el desarrollo científico, con todos esos profesionales que dedican su vida a salvar las de otros o con los que creen en una prevención natural de un resfriado! Somos aliados en el bienestar de las personas.
    Un abrazo y gracias por tu bonito trabajo!
    Patri

    Responder
    • Jesús Matos

      Muchas gracias por tu visión Patri,
      Obviamente estoy de acuerdo contigo. Que sea natural no quiere decir que no funcione… tirando de archivo mental, me parece recordar estudios que evidencian que la hierba de san Juan tenía efectos terapéuticos en pacientes deprimidos. Claro que sí, utilicémoslo. Siempre y cuando sepamos lo que hacemos… (y no cómotratamiento de elección sino como complemento).
      Si el problema es que he visto a coach de alimentación tratando bulimias… (a mi no se me ocurre coger un paciente con este problema porque no tengo la estructura y la formación necesaria para abordarlo con garantías…), a eso me refiero con el artículo.
      Muchas gracias por tu opinión

      Responder
  5. Rosario

    Le doy la razón a Jesús, hay cada vende humo por ahí! Con la salud no se juega que luego pasa factura

    Responder
  6. Núria

    La verdad es que yo estoy harta de abrir las redes sociales y encontrarme con mil publicaciones de gente que sin ser psicólogo ni médico se atreve a afirmar que te van a curar tal o cual cosa. Es lo que dices, por autoconocimiento etc, bienvenidas sean las técnicas que quieran pero jugar con el dolor de la gente me parece horrible y está a la orden del día.
    A mi personalmente es un tema que me desgasta y que si bien intento pasar un poco, al final acaba poniéndome de mal humor.
    Seguiría pero mejor me callo jeje en fin que gracias por tu artículo.

    Responder
  7. Gonzalo Sanchez

    Muchas gracias Jesus cada una de tus publicaciones son interesantisimas,y llevan un monton de enseñanzas tanto para los que tenemos problemas de salud mental, como para entender a personas que la sufren.gracias. un saludo cordial. espero seguir viendo y escuchando tus enseñanzas.

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    • Jesús Matos

      Me alegro mucho de que así sea Gonzalo. Un fuerte abrazo

      Responder
  8. Mª Candelaria Palamero Rodriguez

    Hola Jesús. La verdad sí que hay por ahí muchas cortinas de humo. Ya no estoy hablando de los vendehúmos como tu los clasificas sino de propios profesionales que cuando sales de su consulta te preguntas … pero por qué voy a pagar x dinero por simplemente escuchar, no darme alternativas, ni soluciones que sé que a veces se piden milagros y el trabajo es poco a poco. Y más cuando vas como profesional, porque uno es también psicólogo, pero a veces es necesario acudir a otro profesional porque tú mismo no puedes ayudarte.
    En mi caso, sí me ha servido el mindfullnes tan de moda hoy en día. Lo único es que hay que practicar diariamente y en todas situaciones y sabemos que por falta de tiempo, el corre corre diario y el estrés que vivimos nos lo impide.
    Pero estoy totalmente de acuerdo contigo.

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    • Jesús Matos

      Absolutamente de acuerdo con todo lo que dices Candela. No pongo ni una coma 🙂
      Un abrazo

      Responder
  9. Lourdes Elena Mata Prato

    Hola Jesús
    Le hice click al link que pusiste de la guía Cokram y me salió una página de una empresa cosntructora.
    ¿Qué piensas de personas como Deepa Chockpra o Mario Alonso Puig que siendo médicos con bases científicas se han abierto a utilizar y trabajar con otras terapias alejadas de la medicina convencional? ¿Son charlatanes vendedores de humo?

    Responder
    • Jesús Matos

      Hola Lourdes,
      Gracias por fijarte en el link, ya está corregido:)
      En referencia a lo que me preguntas, desconozco el tipo de terapias que utilizan. Yo estoy a favor de todo lo no convencional… Pero que esté contrastado que funciona… Sobretodo en temas de salud…
      Un saludo y muchas gracias por pasarte

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  10. Julio García López

    ¡Hola! Yo soy psicólogo y estoy acabando el máster en Psicología General Sanitaria. También tengo formación como Psicólogo Especialista en Coaching.
    Estoy de acuerdo con el artículo y me gustaría añadir que cuando una persona tenga dificultades de salud mental conozca bien la formación del profesional.
    Efectivamente, un psicólogo que trabaje en este sector necesita actualmente cuatro años de carrera universitaria (en España se llama «grado» a día de hoy, ya no hay «diplomaturas» ni «licenciaturas») y el máster en Psicología General Sanitaria (dos cursos académicos) o la oposición PIR.
    Por otro lado, los coaches no tienen ninguna formación oficial ni reglada, pero a menudo se ofrecen para los mismos servicios que los psicólogos, incluso con tarifas de más del doble que un psicólogo estándard.
    Evidentemente, cada persona es libre de escoger con quien trabajar, pero, reiterando el título de este acertado artículo, ¡cuidado con los que venden humo!

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