““Las fobias se conocen como un temor intenso e irracional, de carácter enfermizo hacia una persona, situaciones o cosas que no son peligrosas y que la mayoría de las personas no las encuentran molestas”.
En primer lugar, las personas que sufren este problema lo reconocen como irracional, incontrolable y exagerado. Aunque tratan de evitar afrontar estas situaciones, lo que provoca interrupciones en su vida cotidiana. El miedo es el componente central de las fobias.
Las fobias se inician a una edad temprana, edades en las que aún no sabemos gestionar todas las emociones. Si una persona se enfrenta a un estímulo temido (alturas, animales, exámenes, presentaciones en público, etc.) aparece una ansiedad exagerada que se manifiesta mediante síntomas físicos y psíquicos.
Son causadas por diferentes situaciones estresantes o traumáticas. La realidad es que durante la infancia y la adolescencia aún no sabemos controlar las emociones y en ciertas situaciones que sentimos un fuerte miedo, asco o susto repentino asociados a un objeto o situación, esto puede memorizarse y dejar huella en nuestro cerebro. La posterior aparición de un estímulo relacionado con este genera la misma sensación que en el pasado cuando vivimos esa situación traumática. También las fobias pueden ser imitaciones de un familiar que sufre una fobia y que el niño o adolescente acabe haciéndola suya.
Pero lo cierto es que no se puede detectar con exactitud el origen de todas las fobias. Una persona puede tener fobia a las serpientes y puede que nunca le haya mordido una. En ocasiones las fobias pueden ser tan fuertes que limitando el desarrollo normal de la vida de aquellas personas que las padecen.
Antes de nada, hay que diferenciar las fobias de otros trastornos. Mientras que el miedo es una reacción proporcional al estímulo que la provoca, por su parte la fobia es una reacción desproporcionada de temor a estímulos o situaciones que implican un peligro real. Por otro, lado la ansiedad es una respuesta psicofisiológica a un acontecimiento concreto ya sea real o imaginario, la cual no tiene por qué provocar miedo. Y el asco es una emoción básica en el comportamiento humano, tiene función protectora hacia objetos y sustancias.
Tratamiento psicológico para superar la fobia
Desde la psicología se han desarrollado varias técnicas para superar las fobias, la terapia que más eficacia muestra es la terapia cognitivo – conductal. Este tipo de trastornos pueden ser tratados desde la parte lógica y racional de la mente humano. Además el foco de alteración está en la forma en que se experimenta la memoria emocional por lo que la terapia debe centrarse en estos componentes.
Un experto en salud mental es quien mejor puede ayudarte a controlar tu fobia, las más eficaces son la terapia de exposición y la terapia cognitiva conductual.
- Terapia cognitiva conductal. Implica una combinación de varias técnicas las cuales ayudan a enfrentar el objeto o la situación que provoca el miedo de forma diferente. Esta terapia se centra en desarrollar la confianza en ti mismo, y dominar tus sentimientos y pensamientos.
- Terapia de exposición. En este caso la terapia se centra en modificar la forma en que reaccionas al objeto o a la situación que te da miedo. La exposición gradual y repetida al objeto, situación o ser vivo de tu fobia y a los pensamientos y sentimientos que experimentas puede ayudarte a aprender a controlar la ansiedad.
Par finalizar, el consejo es que cuanto antes detectes este tipo de trastorno, más fácil resultará tratarlo. Para un especialista en salud mental es necesario analizar el caso concreto en el que trabaje, conocer de donde proviene esta fobia, que síntomas tiene y que singularidades caracterizan a este paciente concreto. A partir de aquí este tratará de encontrar la terapia que mejor convenga a cada situación.
Esperamos que te haya sido útil esta entrada y recuerda que puedes confiar en el equipo de En Equilibrio Mental para cualquier duda que tengas.



0 comentarios