Ansiedad

por | 28 Dic, 2017 | ansiedad

qué es la ansiedad

La ansiedad es una emoción que surge ante la percepción de que algo malo puede ocurrir. Está estrechamente relacionada con el miedo. Para que entiendas la diferencia entre ansiedad y miedo, imagínate que vas solo por el campo y aparece un depredador, la emoción que sentirías sería de miedo, mientras que si vas por el campo por un lugar en el que sabes que puede haber depredadores, tendrías ansiedad.
Es un ejemplo muy básico pero que me ayuda a clarificar las diferencias entre miedo y ansiedad con mis pacientes en la consulta.

La emoción de ansiedad la tenemos todas las personas sanas. Se trata de una reacción o respuesta que nos ayuda a movilizar los recursos necesarios para hacer frente a una demanda del ambiente.
La emoción de ansiedad siempre se dispara cuando percibimos un evento como peligroso. Puede ser una situación, una persona, un objeto, un animal o incluso, un pensamiento.
La definición que me gusta dar de ansiedad es la siguiente “Respuesta psicofisiológica del cuerpo ante estímulos que son evaluados como peligrosos y que representa un intento de adaptarse lo mejor posible al medio”
Es decir, la ansiedad nos ayuda a enfrentar las dificultades de nuestra vida. Cuando, por ejemplo, tenemos que hablar en público, es absolutamente normal sentir algo de ansiedad, de esta manera estamos más despiertos y vivos a la hora de solventar posibles dificultades.
Es importante entender que la ansiedad en sí misma no es una enfermedad. Si aprendemos a gestionarla adecuadamente tendremos un gran aliado en ella, lo que ocurre con demasiada frecuencia es que, ante las dificultades para gestionar esta emoción, acabamos desarrollando un trastorno de ansiedad.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una emoción normal que todos experimentamos casi a diario. Se trata de una reacción ante un problema, una situación difícil, un reto y un largo etcétera de posibilidades.
Como todas las emociones, la ansiedad se divide en tres sistemas de respuesta. El sistema cognitivo, en el que se incluyen pensamientos, sesgos de atención y memoria. El sistema fisiológico en el que estarían incluidos todos los cambios a nivel físico que ocurren en nuestro cuerpo, y el sistema conductual, que son todo el repertorio de acciones que realizamos con el fin de aliviar el malestar.
Por poner ejemplos de cada uno de los sistemas, a nivel cognitivo, podríamos preocuparnos por posibles dificultades que puedan ocurrir en el futuro. Como este pensamiento nos genera ansiedad, la emoción sesga nuestra atención para que estemos continuamente pendientes de ello. Por eso es tan complicado a veces dejar de preocuparse.
A nivel fisiológico, podríamos experimentar un aumento de la tasa cardiaca, respirar más rápido, sentir tensión en nuestros músculos o molestias en el estómago.
A nivel conductual, podemos poner en marcha estrategias que alivian la ansiedad a corto plazo, pero que son perjudiciales a largo plazo, como puede ser beber en exceso, no cuidar la alimentación, fumar, evitar ciertas situaciones. La clave para superar la ansiedad es enfrentar aquello que nos da miedo. De esta manera enseñaremos al cerebro que no ocurre absolutamente nada, y dejará de responder con esta emoción.

Gutiérrez Calvo y González Ramírez (2000) condensan toda la investigación científica de los últimos años en ansiedad y psicología cognitiva resaltando los siguientes puntos
 
1) La ansiedad es una emoción adaptativa que contribuye a la activación del sistema defensivo de la persona ante señales de eventos aversivos, a fin de evitarlos o reducir su impacto,
 
 2) La activación fisiológica es consecuencia de la emoción de ansiedad que activa los mecanismos de alarma y ayuda a movilizar recursos
 
3) A nivel cognitivo en la ansiedad hay dos procesos: los de priorización del pensamiento de estímulos indicadores de peligro frente a los neutros, y los de compensación, que contrarrestan las interferencias sobre el procesamiento de la información neutra no priorizada.
 
 4) La ejecución de ambos procesos sesgaría la información a la que atendemos y conllevaría un reducción de los recursos disponibles para atender a otras demandas ambientales.
 
Por ello cuando tenemos un problema nuestro cerebro atiende de forma recurrente a estímulos relacionados con este. 
Existen tres vías por las cuales podemos responder a situaciones ansiógenas. Las respuestas cognitivas, las respuestas fisiológicas y las respuestas conductuales. (Lang  1968; 1971)
 
                Las respuestas cognitivas: Se refiere a la experiencia subjetiva de ansiedad. Todos los pensamientos, imágenes y sensaciones. Por ejemplo, preocuparse por un examen, pensar que si me sigue latiendo el corazón con tanta fuerza me moriré de un infarto, una imagen de una araña grande y peluda o pensar que nos estamos poniendo tan nerviosos que vamos a perder el control.
 
                Las respuestas fisiológicas: Se dan como consecuencia de la activación de diferentes sistemas como el sistema autónomo o el sistema endocrino y comprenden desde la aceleración cardiaca, respiración agitada, sudoración, tensión muscular al  malestar gástrico.
 
                Las respuestas motoras: Se refieren a la conducta observable del sujeto. Por ejemplo ante una situación que nos pone nerviosos podemos fumar más, comer en exceso, movernos de un lado para otro, llorar, gritar etc.

 Pero los tres sistemas de respuesta pueden funcionar también como estímulo, Eysenck & Eysenck (2007) señalan que el nivel de ansiedad experimentado depende cuatro vías de información, (ambiente, la propia conducta, la fisiología y las cogniciones) y de sesgos atencionales e interpretativos. Por ejemplo imaginemos que sentimos una opresión en el pecho (vía de información fisiológica), comenzamos a pensar que es un ataque al corazón (sesgo interpretativo) y focalizamos toda nuestra atención en el dolor, por lo que este parece más intenso (Sesgo atencional) nuestro nivel de ansiedad será muy alto ya que nos estamos jugando la vida. Ahora pensemos en el mismo dolor, pero esta vez lo achacamos a que hemos estado respirando muy fuerte y el dolor es muscular, en este caso la interpretación es mucho menos amenazante, por lo que no hay necesidad de focalizar la atención en el peligro por lo que el nivel de ansiedad experimentado será mucho menor.
En internet hay mucha información sobre la ansiedad que no es del todo veraz y no se basa en la evidencia científica. Por ello, nuestra recomendación es que, si sientes síntomas de ansiedad que no puedes controlar o te dan miedo, pidas ayuda profesional lo antes posible. Nosotros apostamos por la prevención, por ello estamos tan comprometidos divulgando este tipo de contenidos.
Los trastornos de ansiedad, dentro de los trastornos mentales, son los más comunes dentro de la población general. Las mujeres los sufren más a menudo que los hombres, en una proporción casi de 3:1. La línea que separa una reacción de ansiedad normal frente a una reacción patológico es si esta influye de forma negativa en algún área de nuestra vida.
Miles de pacientes reciben tratamiento al año para problemas de ansiedad. El problema es que la gran mayoría no reciben el tratamiento de elección para este tipo de problemas. La evidencia científica, nos señala que la psicoterapia cognitivo conductual es la más eficaz para este tipo de problemas. La cruda realidad es que hay miles de personas en España tratando sus problemas de ansiedad con sedantes. En este artículo te explico por qué las pastillas para la ansiedad no funcionan a lago plazo
Disciplinas como la medicina, la psiquiatría y la psicología están dedicadas a fondo para encontrar nuevas maneras eficaces para tratar la ansiedad. Y la realidad es que hoy en día contamos con terapias tremendamente eficaces para tratarla y prevenir recaídas.

¿Por qué la ansiedad es necesaria?

Ten en cuenta que hemos evolucionado en una sociedad totalmente distinta. El ser humano lleva 150000 años en este planeta. ¿Te imaginas cómo era la vida en aquellos tiempos?
Efectivamente, vivíamos en un ecosistema tremendamente hostil. Había peligros de muerte en cada esquina.
La ansiedad y el miedo, son emociones que surgieron para escapar o huir de estos peligros.
Siempre surgen cuando interpretamos un estímulo como peligroso. Puede ser un estímulo exterior o un estímulo interior.
El problema viene cuando el ser humano empieza a construir una sociedad que nada tiene que ver con el ambiente en el que evolucionamos. Actualmente, en occidente, nos encontramos muy pocos peligros de muerte en nuestro día a día.
No obstante, cuando interpretamos algo como peligroso (aunque en realidad no lo sea), nuestro cuerpo reacciona de la única manera que sabe. Con ansiedad y miedo.

¿Entonces la ansiedad que siento es inútil?

Para nada. Seguramente hay un montón de situaciones en las cuales tu ansiedad y tu miedo te han salvado.
Piensa en la última vez que cruzaste un semáforo en rojo y venía un coche a toda velocidad. El impulso que te hizo acelerar el paso fue el miedo.
También la ansiedad nos ayuda a preocuparnos por lo que creemos que es importante. Por ejemplo, si tenemos que dar una conferencia en público, los días previos nos encontraremos nerviosos y preocupados por la charla. Estas emociones nos empujarán a prepararla con más ahínco, por lo que de nuevo, la ansiedad te está ayudando.

¿Cuándo la ansiedad pasa de ser normal y adaptativa a perjudicial y excesiva?

La línea roja la solemos situar en el momento que la ansiedad o el miedo dificultan tu vida en lugar de facilitarla.
Es decir, cuando el miedo que sentimos se dispara ante estímulos que en realidad no son peligrosos.
Por ejemplo, tener miedo o ansiedad ante la idea de dar una conferencia en público es totalmente normal, como ya hemos visto.
Pero si estas son tan intensas que en lugar de dar la charla preferimos evitarla o nos quedamos bloqueados en mitad de la conferencia, las emociones no son muy útiles que digamos.

Síntomas de ansiedad

Los síntomas de ansiedad pueden ser muy variados, dependiendo principalmente del estímulo que dispare esta emoción.
En líneas generales, podemos descomponer los síntomas en los tres ejes de respuesta de esta emoción.
Síntomas cognitivos: pensamientos automáticos negativos, en especial la anticipación de eventos que puedan ser peligrosos, preocupaciones, obsesiones o hipervigilancia.
Síntomas fisiológicos: taquicardia, sudoración tensión muscular, dolores de cabeza, molestias digestivas, boca seca, problemas de sueño y apetito o pérdida del apetito sexual.
Síntomas conductuales: compulsiones, evitaciones, hábitos poco saludables de vida.
Hemos querido hacer una lista de los trastornos de ansiedad y darte un poco de información de cada uno para que tengas información fiable.

Fobia simple

Las fobias son miedos irracionales e incontrolables a estímulos concretos. Los estímulos que pueden disparar la reacción de ansiedad pueden ser muy variados. Pueden ser situaciones, como por ejemplo el miedo a volar, o a determinados animales, como puede ser la fobia a las arañas, a la sangre, o a estímulos internos como puede ser el miedo a desmayarse.
En general el tratamiento de las fobias simples es muy eficaz y la tasa de recaídas es baja. Por lo que si crees que tienes una fobia, no lo dudes y pide ayuda.

Fobia social

La fobia social es menos específica que las fobias simples, ya que puede darse en un sinfín de situaciones sociales. En general, las personas con fobia social, tienen dificultades para relacionarse en determinados ambientes sociales.
No tiene por qué ser en todos, por ejemplo, hay pacientes que se relacionan muy bien con los miembros de su familia, pero tienen grandes dificultades para relacionarse con sus jefes.
Uno de los mitos que apuntan a la fobia social es que las personas que la sufren, no tienen habilidades sociales. Esto no es cierto en la gran parte de los casos, en la mayoría de ellos, las personas cuentan con un buen repertorio de habilidades sociales que no utilizan en determinados contextos por miedo o ansiedad.
Al igual que las fobias simples, el tratamiento psicológico para este problema también cuenta con sobrada eficacia.

Trastorno de pánico con y sin agorafobia

El trastorno de pánico siempre comienza con una crisis de ansiedad. La persona que la sufre empieza a tener miedo de tener una nueva, lo que provoca activación fisiológica. Como precisamente a las sensaciones fisiológicas es a lo que normalemnte tienen más miedo, esta activación acaba provocando un nuevo ataque de pánico.
El trastorno de pánico es algo así como tener miedo a experimentar miedo. Precisamente esto nos lleva a una espiral en la que empezamos a evitar todas las situaciones en las cuales podemos experimentar este tipo de emociones. La agorafobia, no es más que el miedo a estas situaciones.
Los casos con años de evolución llegan a tener problemas para salir de casa precisamente por esto. Su cuerpo evalúa como peligroso cualquier estímulo que pueda disparar la ansiedad, por lo que van encerrándose en un círculo cada vez más estrecho.
Los ataques de ansiedad o crisis de angustia, no son peligrosos. Tienen una duración de entre 10 y 30 minutos, pero son tremendamente desagradables. El paciente que los sufre tiene la creencia de que le va a dar un ataque al corazón, un ictus, o se va a desmayar o volver loco. Son miedos irracionales, puesto que ninguna de estas situaciones es provocada por un ataque de ansiedad por si solo.
El tratamiento psicológico del trastorno de pánico con y sin agorafobia también es muy eficaz y el índice de recaídas es bajo.

Trastorno de ansiedad generalizada

El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por estados de ansiedad largos en el tiempo mantenidos por un alto nivel de rumiación o preocupaciones.
Los intentos por controlar las preocupaciones que hacen estos pacientes son poco eficaces y lejos de reducir la frecuencia, intensidad y duración de las mismas, consiguen exactamente lo contrario.
En general, las personas que padecen ansiedad generalizada tienen un gran rango de temas por los que preocuparse, como, por ejemplo, la familia, el entorno laboral, los amigos, el dinero o la salud.
La clave para mejorar cuando sufrimos este problema es aprender a regular la ansiedad con eficacia. Existe tratamiento psicológico para este problema que ha mejorado mucho en los últimos años. No solamente aumentando la eficacia sino también reduciendo la tasa de recaídas.

Trastorno obsesivo compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por obsesiones que generan gran malestar y compulsiones que intentan aliviar dicho malestar.
Por ejemplo, una persona con un trastorno obsesivo compulsivo tiene el pensamiento al tocar un pomo de una puerta “me voy a contaminar”, en seguida nota cómo sube la ansiedad y el miedo y va corriendo al baño para lavarse las manos compulsivamente.
Es solamente un ejemplo, que seguramente todos hayamos oído alguna vez. Pero el Trastorno obsesivo compulsivo puede tomar muchas formas. Hay veces incluso que la compulsión no es conductual, sino mental. Por ejemplo, hay personas que, ante un pensamiento desagradable, intentan quitarlo de la cabeza rezando o contando hacia atrás.
Al final las compulsiones son estrategias de regulación emocional muy poco eficaces. Tan ineficaces que, en lugar de aliviar la ansiedad, lo que consiguen es que aparezcan cada vez más compulsiones.
En el caso de trastorno obsesivo compulsivo, también hay tratamiento eficaz psicológico y farmacológico para superar este problema

Trastorno de estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático surge siempre después de una situación traumática. No hace falata que la hayamos vivido en nuestras propias carnes, puede ser que nos la hayan contado o que la hayamos visto.
No obstante, la mayoría de personas que experimentan situaciones de este tipo, no llegan a desarrollar este trastorno.
Este problema se caracteriza por la alta activación provocada por la ansiedad durante la mayor parte del día. Por los flashbacks, o la sensación de estar reviviendo la situación traumática y por la evitación de lugares asociados al hecho traumático.
Los síntomas que experimentan las personas que sufren este trastorno pueden ser muy diversos. Por lo que es buena idea acudir a un profesional de la salud mental si hemos sufrido un evento de tal magnitud.
Como en el resto de trastornos de ansiedad, la terapia psicológica cognitivo conductual es muy eficaz para el trastorno de estrés postraumático.

¿Cómo superar la ansiedad?

Lo primero es comprender que superar la ansiedad no significa eliminar la esta emoción de nuestra vida. Como ya te he ido avanzando, esta emoción es muy necesaria para permanecer adaptados a nuestro entorno, por lo que el objetivo es que solamente sintamos ansiedad en aquellas situaciones en las que la tengamos que sentir.
El tratamiento para la ansiedad es muy eficaz desde el enfoque cognitivo conductual. Se han realizado miles de estudios en todo el mundo y se ha demostrado que su eficacia es superior a otro tipo de terapias y fármacos.
El tratamiento de ansiedad consta de técnicas tan diversas como las técnicas de relajación, la exposición en vivo y en imaginación, la reestructuración cognitiva, la desensibilización sistemática o la exposición interoceptiva.
Dependiendo del tipo de trastorno y nuestras circunstancias vitales, se recomiendan un tipo de técnicas u otras. La terapia para la ansiedad, junto con la terapia para la depresión, desde el enfoque cognitivo conductual, han demostrado ser muy eficaces, por lo que ya podemos vivir sin ansiedad innecesaria nuestra vida.
Ya sabes, si crees que tienes un trastorno de ansiedad o simplemente quieres aprender a gestionar esta emoción con eficacia, acude a un profesional de la salud mental lo antes posible.

¿Qué puedo hacer si mi ansiedad me dificulta el día a día?

La clave es aprender a regular esta emoción con eficacia.
Me encuentro muy a menudo con personas que creen que la ansiedad es una enfermedad incurable. Y para nada. Ni es una enfermedad ni es incurable.
Lo primero, decir, que no pretendemos eliminar la ansiedad de nuestra vida. Lo que queremos es que juegue a nuestro favor. Activarnos solamente cuando lo necesitemos.
Para ello, te recomiendo que pidas cita en un profesional de la psicología. Ya que contamos con técnicas que se han mostrado muy eficaces a la hora de gestionar esta emoción.
Así que si ves que tu ansiedad te dificulta la vida, no lo dudes y pide cita en un especialista. La media de sesiones que se necesitan para mejorar en este tipo de casos está en torno a 10-12.
Es decir, tres meses. ¿Te imaginas en tres meses estar bien?
Pues es posible

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8 Comentarios

  1. Barb Coach

    Hola Jesús!
    Me parece super útil este artículo, lo encontré mientras investigaba y buscaba respuestas a mis síntomas. Actualmente estoy en terapia y es una de las mejores decisiones que he tomado.
    Gracias a profesionales como tú que divulgan e informan, hoy hay un poco más de conciencia sobre nuestra salud mental, y eso nos hace mucho bien 🙂

    Responder
      • María

        Hola quería hacer una pregunta he pasado por muchísimo estrés y ansiedad debido a una situación muy difícil de la cual me era imposible salir he estado unos 9 años apenas sin descansar , dormir, amenazas, etc vecinos muy conflictivos así 9 años asta tal punto de llevar así con ansiedad , ataques de pánico etc por la desesperación e impotencia! Desde ese tiempo empecé a sentir despersonalizacion etc … lo sigo sintiendo cada día , mi pregunta es llegará algún día que no lo sienta , mirarme en el espejo y sentirme rara, mirar una foto mía y no reconocerme bien , etc… he tenido algún día suelto que he estado bien pocos pero alguno , esto desaparecerá cuando traté toda la ansiedad etc? Según dicen algunas personas aunque se vaya la ansiedsd no desaparece la despersonalizacion hay una Asociación y todo si no haces unos ejerciciod para conectar con tu yo se ve que el lado derecho de el cerebro no conecta con el izquierdo y por eso la falta de emociones de reconocerte etc y claro mi mayor miedo es ese ! Quedarme siempre así muchas gracias

        Responder
        • Jesús Matos

          Hola María,
          La despersonalización es otro síntoma más de ansiedad, y suele remitir cuando se trata convenientemente el trastorno. La clave es elegir una terapia validada por la ciencia, de esta manera nos aseguramos que el tratamiento que recibimos sea el de elección.
          Un saludo

          Responder
  2. Claudia

    Hola Jesús! Que buena la información que brindas, y lo mejor de todo es la base científica de la misma.ME interesa ya que en varias circunstancias la ansiedad me resultó un problema difícil de manejar y conociendo más del tema tengo mejores herramientas.

    Responder
    • Jesús Matos

      ME alegro mucho de que te haya gustado Claudia.
      Un fuerte abrazo

      Responder
  3. Julia

    Muy bien explicado el tema , lastima que no se pueda compartir en redes sociales no hay opción .

    Responder

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