Malestar emocional ¿Cómo dejar de evitar emociones? Técnicas para combatirlo

por | 27 Feb, 2017 | emociones

malestar emocional

Malestar emocional…. Evitar emociones… Dolor del alma… Esta semana te quiero compartir la clave número uno por la cual se mantienen la mayoría de trastornos emocionales. Es el mayor error que podemos cometer para dinamitar nuestro equilibrio emocional y empeorar nuestra calidad de vida.
El tema no es baladí, y te confieso que yo también he caído en esta trampa en numerosas ocasiones a pesar de haber estudiado psicología y sé que afecta de manera muy significativa al bienestar de cada persona.
La evitación emocional.

¿Qué es evitar emociones?

Seguramente estarás de acuerdo conmigo en que sentir alegría es un estado emocional en el que nos encontramos muy cómodos. No hace falta haber estudiado psicología para darse cuenta.
Es raro, aunque es algo que también ocurre, que alguien evite estar alegre. Se trata de una emoción que nos suele apetecer sentir en nuestra vida. Incluso en la mayoría de los casos es una meta vital.
Si coges un manual de diagnóstico de trastornos mentales no verás ningún apartado en el que ponga trastornos de alegría. Pero sí que hay un apartado para los trastornos de ansiedad, estrés  y otro apartado para los trastornos del estado de ánimo, donde se incluye la depresión.
Una de las principales razones por las cuales no existen trastornos por alegría es que ninguno de nosotros evitamos sentir esta emoción, por lo que poco a poco se va difuminando y desapareciendo de la vida de la persona. 
Las demás emociones actúan de manera muy similar, lo que ocurre es que no queremos sentir estrés. ni sentirnos tristes, ansiosos ni con miedo. Tenemos una tendencia innata a evitar el dolor, por lo que, en muchas ocasiones, intentamos evitar estas emociones y paradógicamente, acabamos con índices altos de malestar emocional que si persisten lo suficiente en el tiempo, pueden acarrearnos problemas graves de salud.
El problema es que nos cuesta mucho más afrontar emociones como la ansiedad o la tristeza porque implican dolor emocional, pero lamentablemente, sí que hay trastornos como la depresión, o los trastornos de ansiedad, que surgen, en muchas ocasiones como consecuencia de la evitación emocional.

¿Para qué valen tus emociones?

Al final el sistema nervioso es un conjunto de órganos encargados de procesar información y dar respuestas en base a los datos que tiene.
Por ejemplo, si ponemos un hierro al rojo vivo en nuestro dedo, nuestro sistema nervioso dará una respuesta rápida para quitar la mano lo más rápido posible y evitar así el daño y el dolor. Al final, lo que nuestro cuerpo intenta es adaptarnos al medio. Es más probable que sobrevivamos si quitamos las manos del fuego que si las dejamos ahí mientras se queman.
Las emociones actúan de manera similar. Se trata de respuestas que da nuestro cerebro para adaptarse a estímulos determinados.
Por ejemplo, si aparece un león en tu habitación, tu sistema nervioso reaccionará con miedo, algo que te preparará para salir corriendo a toda velocidad para así multiplicar tus posibilidades de sobrevivir.
Es decir, tus emociones intentan que tú reacciones de la mejor manera para estar adaptado al entorno en el que vives.
Vamos a jugar un poco y a imaginarnos que estás trabajando en tu centro cerebral de emociones. Lo llamaremos Limbicus Sistem S.A. (hoy estoy graciosillo). Imagínate que tu trabajo es hacer informes para otra empresa encargada del pensamiento. Lo llamaremos Think S.L.
Imagínate que un buen día, detectas una amenaza gigantesca. Rápidamente elaboras tu informe detallado de lo que ocurre y se lo mandas a tus compañeros de Think S.L.
Esperas respuesta, pero ves que no te hacen caso. ¿Qué harías? Seguramente volver a mandar el informe ¿Verdad?
Pues esto es exactamente lo que hace tu cerebro cuando intentas evitar emociones. Te vuelve a mandar la información. Si persistes en tu evitación, las emociones cada vez son más intensas, más frecuentes y más duraderas. Si te pones cabezón intentando no hacer caso, tu sistema emocional acabará tirando del freno de mano. Al final, si persistimos en esta estrategia de evitación, lo más probable es que nuestro estado emocional termine por acarrearnos problemas de salud.
Algo que a mí me pasó hace un tiempo.
Estaba trabajando en un lugar que no me gustaba. Mis emociones me daban información acerca de hacia dónde estaba dirigiendo mi vida. Tenía estrés, me sentía triste y ansioso, en algunos momentos probablemente cumplía criterios clínicos para ser diagnosticado de depresión. Sentía un tremendo dolor emocional. Pero me empeñaba en no prestar atención esta información para seguir tirando del carro. Mi sensación era de un profundo malestar emocional.
¿Qué pasó?
Pues que el cerebro me paró en seco. Bueno, casi, tomé conciencia de lo que ocurría casi llegando a mi límite y tomé decisiones necesarias para cambiar, pero de lo contrario seguramente habría acabado medicado con antidepresivos y ansiolíticos. Fue la mejor decisión que tomé.

La metáfora del cartero

Esta metáfora no es mía, se la oí, no recuerdo dónde, a Gonzalo Hervás, profesor del departamento de Psicología Clínica de la UCM.
Imagínate que tus emociones son paquetes que lleva a tu casa una empresa de mensajería. Las emociones agradables son paquetes blancos y las desagradables paquetes rojos.
Cuando llaman a la puerta para traerte un paquete, primero miramos por la mirilla. Si vemos que es un paquete blanco lo que trae en las manos el mensajero, abrimos la puerta sin dudarlo y le dejamos pasar. Lo abrimos para ver de qué se trata.
Sin embargo, si el paquete que trae en la mano es rojo, nos hacemos los suecos y no abrimos la puerta.
Al cartero se le empiezan a acumular los paquetes rojos y cobra por cada uno de ellos que entrega, por lo que empieza a llamar de forma insistente al timbre. Si le seguimos ignorando y soltamos por no prestar atención, empezará a aporrear la puerta y si persistimos acabará quemándonos la casa para que salgamos.
Pero si optamos por abrirle la puerta, el malestar que sentiremos será solamente al abrir el paquete rojo. Aunque nos sintamos peor, este paquete contendrá una información muy valiosa que guiará nuestros actos. Parece que merece la pena abrir los paquetes rojos.
Como todo, si llevamos demasiado tiempo sin abrirle la puerta al cartero, el día que lo hagamos tendremos una avalancha de paquetes rojos que procesar. Seguramente será un mal día, pero si adoptamos el hábito de abrir siempre la puerta, nuestro sufrimiento será menor y estaremos tranquilos sin nadie que llame al timbre a cada minuto.
Más o menos así es cómo trabaja el cerebro. Si te empeñas en no prestar atención a las señales de tu cuerpo, tu cuerpo se empeñará en que le hagas caso. Si persistes, acabarás teniendo problemas de salud.
Pero entonces… ¿Cómo lo hacemos?

¿Cómo superar el malestar emocional?

La principal clave para regular emociones con eficacia es dejar de hacer intentos para suprimir el malestar. Todas las emociones tienen una función adaptativa, nuestra misión es descubrir si la emoción que estamos sintiendo nos está ayudando a adaptarnos mejor o por el contrario está suponiendo un hándicap en algún área de nuestra vida.
Si la emoción es adaptativa, es decir, nos ayuda, lo mejor que podemos hacer es dejarnos llevar por ella. Por ejemplo, si sentimos miedo ante la aparición de un león en nuestro salón, lo mejor es correr hasta perderlo de vista. Lo mismo ocurrirá cuando sufrimos una pérdida importante y nos sentimos tristes, será hora de bajar el ritmo, reflexionar y apoyarnos en nuestros seres queridos.
El problema viene cuando la emoción no es adaptativa. En estos casos, lo peor que podemos hacer es intentar evitarla. La mejor manera de afrontar la emoción es seguir los pasos del modelo de regulación emocional de Hervás (2006), primero detectar la emoción, después prestar atención a la misma, después normalizar su aparición, etiquetarla convenientemente, analizarla y por último poner en marcha estrategias de regulación emocional. De esta manera mejoraremos muchísimo nuestros problemas emocionales y de salud mental. 
Por ejemplo, imagina que tienes que dar una charla en público en un par de días. Te notas inquieto y poco concentrado. Perfecto, ya has detectado que algo pasa, el siguiente paso es prestar atención. Seguramente te des cuenta que notas un cosquilleo en el estómago, que te cuesta dormir o incluso que tienes una gran presión en el pecho. Probablemente te des cuenta de que es normal que te encuentres así, ya que hablar en público nos suele poner nerviosos a todos en cierta medida. Si tienes algo de educación emocional, te darás cuenta de que lo que estás sintiendo se llama ansiedad. Una vez etiquetada la emoción, podemos analizarla. Normalmente la ansiedad se da ante la anticipación de un resultado negativo o la evaluación de cierto peligro, la respuesta natural que solemos dar ante este sentimiento es la de evitar el estímulo, pero nos damos cuenta de que si evitamos la conferencia, la próxima vez que tengamos que hablar en público surgirán los mismos problemas. Por ello decides que vas a hacerlo lo mejor posible. Para regular la emoción, optas por una técnica de relajación que ayude a bajar los síntomas fisiológicos, modificar tus interpretaciones catastrofistas por unas más adaptativas y aprovechas la energía que te brinda la emoción para preparar la conferencia a conciencia y sentirte preparado.

Técnicas que te permiten mejorar tu capacidad para regular emociones y reducir el malestar emocional.

La psicología clínica avanza a toda velocidad y cada vez disponemos de más técnicas que han demostrado eficacia para mejorar la regulación emocional de la persona. Aquí tienes unas cuantas.
Relajación: con esta técnica aprendemos a modificar nuestro estado de activación tanto fisiológico como cognitivo y cdndcutual.
Reestructuración cognitiva: Esta técnica pretende modificar los pensamientos automáticos negativos por pensamientos adaptativos.
Exposición: La exposición ayuda a reducir la activación emocional ante un estímulo determinado. Es muy eficaz.
Activación conductual: Incrementar nuestra actividad, sobretodo en las áreas relacionadas con el ocio, supone un incremento a medio plazo del estado de ánimo. Una buena manera de hacerlo es mediante el ejercicio físico, ya que a parte de mejorar nuestra salud física, también nos ayuda con nuestra salud mental.
Solución de problemas: La terapia de solución de problemas se centra en encontrar solución a los distintos problemas que aparecen en nuestro día a día. Al centrarse en la solución, nos ayuda a rumiar menos.
Escritura emocional: es una exposición a nuestros pensamientos. Cuando ponemos palabras a lo que sentimos y expresamos emociones, la intensidad, la frecuencia y la duración de las mismas disminuye.
Mindfulness: Aprender a centrarse en el presente sin juzgar ha demostrado ayudar a las personas a mejorar su capacidad de regulación emocional.
Apoyo social: el apoyo social funciona como amortiguador del estrés. Cuando nos sentimos apoyados, nos sentimos mejor.

Conclusión

Evitar sentir emociones negativas es el camino más corto para que estas aumenten. Por ello es altamente recomendable que inviertas tiempo en comprender qué es lo que quiere tu cuerpo cuando te manda una emoción concreta en una situación dada.
Una vez que aprendas “el idioma” de las emociones, serás capaz de regularlas con eficacia. Sabrás que es lo que tienes que hacer en todo momento para alcanzar el equilibrio emocional.
Por eso te animo a que dejes atrás las evitaciones y te centres en potenciar tu inteligencia emocional.

Quizá también te interese

28 Comentarios

  1. Geo

    Me ha parecido de lo mejor que he leído últimamente. Gracias por el aporte. Con tu permiso lo comparto en redes sociales. Un abrazo

    Responder
    • Jesús Matos

      Me alegro muchísimo de que te haya gustado Geo
      Permiso concedido para compartir en redes.
      Un abrazo

      Responder
  2. Cristian Perelló

    Muy de acuerdo, Jesús, no hacer es más débil que hacer -lo que el cuerpo te pide-. Es difícil escuchar y entender al cuerpo, pero es el camino ideal para mejorar las emociones.
    ¡A afrontar nuestros miedos!

    Responder
  3. Susana

    La verdad es que nunca había pensado en ello, pero ahora me doy cuenta que es justo lo que me está pasando. Es como si llevase una mochila en la espalda y ahí fuese echando todo lo negativo que me afecta. Estoy casi a punto de volcar por el peso.

    Responder
    • Jesús Matos

      Es que parece contraintuitivo lo de no evitar las emociones que nos generan malestar. Pero al final solamente son reacciones de nuestro cuerpo para avisarnos de eventos importantes. Es importante aprender a escucharnos. 🙂

      Responder
  4. Julián sust

    Me viene genial, tengo una consulta y es sobre tu opinión acerca de; escribir en un papel amanera de inventario lo que sucede y darle lectura desde otro angulo. Saludos

    Responder
    • Jesús Matos

      Bueno, me parece una buena manera de «objetivar» los estados emocionales. Si se hace bien, puede traer buenos resultados. Un abrazo

      Responder
      • Dafne

        como se haria bien??

        Responder
        • Jesús Matos

          La clave es aprender a vivir el presente. Entrenando en mindfulness, para poco a poco aprender a aceptar los estados emocionales 🙂

          Responder
  5. Jesús García Ruiz

    ¡Hola Jesús!
    ¡Gracias por tu post!
    Estoy plenamente de acuerdo en que las emociones hay que recibirlas y escucharlas, sobre todo antes de que lleguen a dar mensajes desde el cuerpo, al punto de manifestarse en forma de dolor o enfermedad.
    Carl Jung decía “Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad.”
    Solo desde la atención y la conciencia, podemos sanar nuestras oscuridades.
    Me hace gracia porque esta semana pasada volvió una clienta con la que estuve trabajando unos meses atrás. Me vino con un problema de ira, pero en el fondo no quería aceptarlo, al final lo justificaba. Ahora ha vuelto con ánimo de mirarlo de frente.
    Con tu permiso, comparto en mi facebook.
    AbrazoGrande

    Responder
    • Jesús Matos

      Me alegra mucho que te guste el artículo. 🙂
      La verdad es que la justificación de las emociones, las excusas y el no permitirse sentir son errores muy muy comunes que cometemos todos. Al final nos hacen esclavos de nuestras emociones. Aprender a regularlas te hace completamente libre.
      ¡Muchas gracias por compartirlo en tus redes!

      Responder
  6. Kiko

    Buenas!
    Encantado de leer posts así de directos y claros.
    Sí hay cartas rojas o informes negativos abra que aceptarlos.
    Totalmente de acuerdo y nada que discutir. Lástima.
    Un abrazo!

    Responder
    • Jesús Matos

      ME alegro mucho de que te haya gustado.
      A ver si en el siguiente sacamos algún punto para discutir 😉
      Un abrazo

      Responder
  7. BeaAlvarez.com

    Poco que decir, simplemente lo has dicho todo.
    Pero quería entrar para felicitarte.
    Este es un tema tan central… y lo has explicado como nadie.
    Lo comparto en mis redes.
    Un abrazo.

    Responder
  8. Amanda

    Totalmente de acuerdo. Cuesta muchísimo darnos cuenta que, para estar uno bien y seguir avanzando, hay que asumir tanto las emociones buenas como las no tan buenas.
    Lo comparto.
    Muchas gracias.
    Un saludo.

    Responder
    • Jesús

      ¡Me alegro de que te guste Amanda! ¡Un fuerte abrazo!

      Responder
  9. Amparo

    Pues a mí me sucede algo extraño, ahora, que hace más de una década que no tengo motivos para estar contenta, me siento deprimida, es normal recibir un montón de paquetes blancos y sentir tristeza?

    Responder
    • Jesús Matos

      Hola Amparo,
      Sí, claro que es normal, depende de muchos factores, habría que evaluar bien que es lo que está manteniendo el estado de tristeza. Me imagino que te encontrarás menos activa de lo que solías ser, suele ser el factor principal de mantenimiento de tristeza. Aunque también hay otras variables cognitivas y fisiológicas que influyen.
      Como ya te digo, habría que evaluar tu caso.
      De todas formas te recomiendo que te pongas en manos de un especialista cuanto antes.
      Un abrazo

      Responder
  10. xisca

    cómo superar la evitación de estar en casa sola? después de un divorcio

    Responder
    • Jesús Matos

      Hola Xisca,
      Estar en casa sola no es una emoción en sí misma. Es una situación dada. La emoción sería tristeza o ansiedad. No obstante, el aislamiento suele empeorar nuestro estado de ánimo, por lo que es recomendable buscar apoyo social por lo menos 2 o 3 veces a la semana.
      Un saludo

      Responder
  11. Giselle

    Gracias!! Una gran alegría aprender de ti.

    Responder
  12. Cinzia

    Hola Jesús muy interesante tu artículo. Estoy pasando por un mal momento o sea todo va’ bien pero yo tengo depresión,ansia,tristeza,a veces angustia después de tomar medicamentos hace ya unos meses!!! No logro entender cuando tengo una de estas emociones que me quiere decir el cuerpo? Me despierto ya con ansia y después viene miedo,angustia….Te agradezco mucho si me contestas. Un saludo Cinzia

    Responder
    • Jesús Matos

      Hola Cinzia,
      Para entender lo que nos quiere decir el cuerpo, necesitamos entrenar un poco en inteligencia emocional. Normalmente las emociones relacionadas con al angustia y miedo, surgen ante evaluaciones de peligro… Habría que ver qué estímulos están presentes, qué emociones aparecen y qué hacemos nosotros… Es básicamente lo que se hace en una terapia… 🙂
      Un saludo

      Responder
  13. Belén Moya (psicóloga también por la UCM)

    Me ha gustado muchísimo, yo también he sido alumna de Gonzalo Hervás y es una de las clases que mejor recuerdo y más me ha servido para la propia vida y para trabajar en terapia.
    Pienso que la síntesis y exposición que haces en este artículo siguiendo las enseñanzas de Hervás están muy bien conseguidas.
    muchas gracias

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¿Quieres hablar por WhastApp?