Autoexigencia y perfecionismo: ¿Cómo manejarlos?

por | 2 May, 2016 | estrés

perfeccionismo

Esta semana te traigo a Cristina Viartola para que te hable sobre cómo superar la autoexigencia y el perfeccionismo.
Sabes que en mi blog solamente colaboran personas a las que respeto y admiro y te puedo garantizar que Cristina es una persona así.
Te dejo con ella, que seguro que no te va a dejar indiferente si quieres dejar atrás todo ese estrés que te genera intentar ser demasiado perfecto. Nuestros antiguos esquemas cognitivos corren peligro. Si quieres aprender más, sigue leyendo. Si te exiges esfuerzos sobrehumanos para poder con todo y enfrentarte a las demandas de tu trabajo, de tu vida en pareja, de tu familia, de tus amigos… hasta que llega un momento en el que crees que te va a dar un chungo de tanto exigirte y no descansar, el estrés tiene este problema.
Tengo una noticia para ti.
Estás sufriendo el síndrome del superhéroe. (O el síndrome de la Patrulla X, como me gusta llamarlo a mí).
Una fantasía que te lleva a creer que eres indispensable y que puedes resolverlo absolutamente todo. Que para ser feliz tienes que controlar todos los aspectos de tu vida y de tu entorno.
Lo conozco muy bien porque yo también como persona lo he sufrido en mis carnes. Y sé que es agotador.
Y ahora quiero hacerte una pregunta… ¿Te gustaría superarlo? Puedes aprender a hacerlo.

La fantasía del superhéroe

Lo reconozco: Sí, una de mis fantasías favoritas de siempre ha sido formar parte de la Patrulla X. Tener poderes mutantes, vivir fantásticas aventuras multidimensionales, salvar a la Humanidad de incontables peligros y situaciones de estrés.
En definitiva, quería tener algo que me hiciera mejor, especial y diferente. Y para qué negarlo, también quería que me admiraran.
Porque en la época en que cayó en mis manos “La saga de Fénix Oscura” yo era una niña de 11 años con muchos complejos que se refugiaba en la fantasía y en la ciencia ficción para aliviar el aburrimiento con el que percibía mi vida.
Me sentía una persona diferente, un poco rara. Creía que las amigas del colegio eran mejores que yo y que nada me hacía destacar. Y cuando leía todos aquellos libros y cómics me identificaba tanto con las historias que contaban que sentía que me estaban pasando a mi.
Aquella saga me flipó y durante un tiempo no dejaba de pensar en lo guay que sería vivir en la mansión de Xavier, entrenar mis poderes, luchar junto a Lobezno, Tormenta y Rondador Nocturno.
Sí, hasta me inventé una X-Woman (una versioncilla de Jean Grey) que se unía a la Patrulla y me imaginaba que pertenecía a ese club selecto de personas diferentes, poderosas, que resolvían los problemas de los demás. Porque a ver… ¿a quién no le gustaría tener súperpoderes?

El precio de querer ser un superhéroe

El problema no es fantasear con la idea de ser un superhéroe, eso es normal en ciertas etapas de la vida. Es más, en algunos momentos puede ser muy terapéutico.
La cuestión es cuando esa fantasía pasa a formar parte de la vida real.
Porque a veces pasa que te valoras tan poco que te creas una imagen idealizada de cómo deberías ser, para que los demás te quieran y te admiren. Tu X-Woman o X-Men interno.
Un personaje con el que llegas a identificarte tanto con ella/él que se te termina olvidando qué es lo que quieres y necesitas tú.
Sí, entonces ya no es tan chachi porque te metes en una espiral de autoexigencia y perfeccionismo que te lleva a vivir en un estado semipermanente de ansiedad y a machacarte cada vez que no alcanzas ese ideal de súperpersona que te has puesto.
Es como si te compararas con esa imagen idealizada y cuando crees que no estás a la altura de las expectativas que te has puesto, aparecen los sentimientos de frustración y baja autoestima que te llevaron a crearla en primer lugar.
Y ahí comienza otra vez el ciclo que te lleva a exigirte de más y que te lleva a tener una mala relación contigo. En la que solo te valoras por lo que haces y no por lo que eres.
El síndrome de la Patrulla X puede manifestarse además:

  • Con síntomas depresivos: sensación de pérdida del espacio propio, de que ya no haces cosas que antes te gustaban. Sensación de desconexión del yo, de que te has perdido a ti mism@.
  • En tus relaciones con los demás: cuando eres exigente contigo, es muy probable que también lo seas con los demás. Y que te mosquees y decepciones cuando no cumplen lo que esperas de ell@s… quizá que sean otro X-Men?

Mi X-Woman creía que tenía que complacer a todos los de su alrededor antes que a ella misma.
Que tenía que hacer su trabajo perfecto porque si no, no valdría para nada. Con el tiempo se empezó a cargar de obligaciones hasta que ya no quedaba casi tiempo para las cosas que me gustaba hacer a mi.
Sentía que tenía que mostrarme fuerte, responsable de todo y de todos. Creía que era indispensable y que cuantas más cosas controlara, mejor. Aplicaba a mi vida la famosa frase marvelera “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Pero en el fondo no me sentía para nada así. En realidad dependía mucho del juicio de otras personas y me fijaba mucho más en lo negativo que en lo positivo que había en mi vida.
Me sentía triste por dentro, cansada de sentirme culpable si no llegaba al nivel que me exigía y de tener miedo a defraudar a los demás.
Hasta que me harté y decidí quería ser YO. Que quería recuperarme a mi misma y sobre todo… ¡ser feliz! Este fue mi nuevo mantra.
Porque hasta los superhéroes se cansan de todo y quieren  llevar una vida normal. Tenía que aprender a hacerlo de otro modo.

Cómo manejar la autoexigencia y el perfeccionismo para ser más feliz

Superar el síndrome de la Patrulla X no ha sido tarea fácil. Requiere constancia, paciencia y mucho autocuidado. Qué demonios, yo sigo trabajando en ello día a día y mira que he avanzado.
Pero precisamente por eso puedo decirte que es posible superarlo. Y también porque he ayudado a muchas personas a hacerlo y me he maravillado de lo que han encontrado cuando se han permitido ser ell@s mism@s. Este es mi modo de ayudar.
Salirte de la espiral de la autoexigencia y el perfeccionismo te va ayudar a:
-Estar más en contacto contigo y lo que necesitas realmente para ser feliz
-Disfrutar de tu presente
-Valorar las cosas buenas que hay en tu vida y en ti
Cultivar relaciones más sanas. Al ser más tolerante contigo también serás más tolerante con los demás y les entenderás mejor.
Yo desde luego me siento más libre, más relajada y más feliz. Así que no lo dudes y ponte manos a la obra ya porque el resultado… ¡merece la pena! Nuestros sueños dependen de ello.

  • Para empezar, empieza a trabajar en ti para quererte más y cuidar de tu salud física y emocional. Te recomiendo que empieces a hacerlo siguiendo las estupendas recomendaciones que te hace Jesús en su post “Guía definitiva para mejorar la Autoestima baja
  • Entrénate en escuchar qué es lo que necesitas. Puedes hacerlo con estas preguntas: ¿si pudiera dejar de ser un superhéroe, qué es lo que me haría feliz? ¿Qué es lo que me hacía feliz antes de que empezara a exigirme tanto? A lo mejor es momento de recuperar alguna afición que tenías olvidada. O de hacer aquel viaje que has estado posponiendo tanto tiempo. O simplemente, de dormir y descansar.
  • Trabaja en aceptar que no todo tiene que ser perfecto y mucho menos tú! Es que es completamente imposible. Cuando notes que la cosa se te está yendo de las manos, puedes practicar repitiendo estas afirmaciones para ti: “Yo hoy me doy un break…” y sobre todo, te lo tomas de verdad . “Yo hoy me permito no ser perfect@…” y acto seguido mira a ver cómo te sientes. No ser perfecto es una liberación, pero si ves que aún te cuesta puedes añadir “ … y me perdono por ello”. ¿Cómo resuena en tu cuerpo decirte que te perdonas?
  • Toma conciencia de tu lenguaje y presta atención a las palabras que escoges. Las palabras tienen poder, lo sabías? Así que te propongo que empieces a cambiar el “yo tengo que…” por ”yo quiero…” y mires a ver cómo se siente en el estómago ese cambio de verbo. Porque así vas a detectar si lo que haces es por exigencia o por una elección libre. Si al decir “yo quiero…” hay algo que chirría, estás en la trampa de la exigencia.
  • Aprende a liberar los atascos emocionales. Se trata de liberar la energía negativa que te producen los pensamientos y emociones dolorosas y para ello lo que te propongo es que trabajes con tu cuerpo. Lo primero es que trates de visualizar en tu cuerpo donde se concentra toda esa energía negativa. Lleva una mano a ese lugar e inhalando profundamente, imagina como el aire que respiras se mezcla con esa sensación y va saliendo de tu cuerpo mientras exhalas. Puedes repetirlo tantas veces como quieras hasta que sientas que ese lugar queda vacío y tu mente, en calma.
  • Canaliza la negatividad y transfórmala en algo positivo. Esta es difícil pero cuando se consigue merece la pena. ¿Qué tal sería sería si comenzaras a expresarte de manera creativa? Puede ser a través del dibujo, de la escritura, de la cocina, de hacer manualidades DIY, de colorear mandalas… cualquier cosa que implique el uso de tus manos y te permita CREAR algo. Como no es concurso se trata de que lo disfrutes y no de que lo hagas perfecto.
  • Hazte amig@ de tu miedo. Lo sé, precisamente éste es un tema peliagudo. Tenemos miedo al miedo, creemos que si nos permitimos sentirlo va a pasar algo muy malo y eso es lo que nos llevó a crear el X-Men en primer lugar. Pero negar el miedo lo único que provoca es que se haga más fuerte y vuelvas a caer en esa espiral de autoexigencia que te está agotando. Es cuando lo miras de frente y lo aceptas como algo natural cuando pierde el poder que tiene sobre ti.
  • No compitas, ¡colabora! Compararnos con otros es fatal para la autoestima y alimenta la autoexigencia y el perfeccionismo. No tienes que hacerlo todo tú sol@, sea para delegar en tu trabajo o para que te echen una mano poniendo la mesa. Comparte lo que sabes y permítete pedir ayuda, únete a grupos de gente que te ayuden a mejorar personal y profesionalmente.
  • Trata de mirar a tu X-Woman/X-Man con amabilidad. Porque es una parte de ti que en algún momento te ha ayudado y protegido, eso es seguro. Es solo que hoy en día ha terminado ocupando demasiado espacio y ya no te ayuda, sino que te limita. ¿Qué tal sería dialogar con él, haceros colegas? ¿Cómo podríais poneros de acuerdo para que exigiera tanto de ti? ¿Podrías preguntarle para qué hace lo que hace? ¿Podrías pedirle que aflojara un poco? Puedes escribir ese diálogo en una hoja, dejando que fluya libremente. Estoy segura de cuando lo termines y lo leas te sorprenderás de lo que sale.

Recuerda: la autoexigencia y el perfeccionismo te ligan a la ansiedad, a la depresión y a los sentimientos de baja autoestima. Es esencial que aprendas a salir de ahí para estar a gusto contigo y conseguir la felicidad que deseas. Pero ten por seguro que con paciencia y entrenamiento es posible salir de ese ciclo y disfrutar de tu vida, de tu presente y de todo lo maravilloso que hay en ti. Tenemos que perseguir nuestros sueños.
Y si quieres profundizar en las claves reales que te ayudarán a aumentar el amor hacia ti y ganar en seguridad y confianza, apúntate a mi Minitraining Gratuito para Aumentar tu Autoestima. Este curso está creado a partir de las estrategias que trabajo con mis pacientes y que yo misma me aplico para ganar en autoestima y salud emocional.
(¿Un secreto? Está permitido ser un suerhéroe, pero sólo por placer y si lo haces jugando! Pero esa es otra historia y ya la contaré en otro momento.)
¿Te has identificado con algunos de estos puntos? ¿Cómo te limitan la autoexigencia y el perfeccionismo?

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12 Comentarios

  1. Cristina

    Me encanto me identifico tal cual quiero trabajar en esto

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    • Cristina

      Hola Cristina, me alegro de que te haya gustado el post. Para trabajar en la autoexigencia y el perfeccionismo te recomiendo que te trates con mucho cariño y mucha amabilidad! Porque cuando estamos ahí, la mayoría de las veces no nos damos cuenta de la caña que nos metemos, así que poquito a poco se trata de ir permitiéndote «no ser perfecta» y sobre todo, de escuchar tu cuerpo, lo que realmente te apetece hacer. Por ejemplo, si hoy no te apetece dejar toda la casa súperarreglada y recogida porque estás muy cansada, simplemente no lo hagas y descansa, que es lo que necesitas realmente. Date un break y ya recogerás mañana! Y empezando por cositas pequeñas poco a poco te irá siendo más fácil relajar esa X-Woman 😉
      Un abrazo y mil gracias por tu comentario!

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  2. Dan Diaz

    Fantástico me gusto mucho!!
    A todos nos ha pasado sobre todo cuando te empiezas a querer hacer cargo de cosas que no te corresponden, y paradojicamente yo me di cuenta que la única manera de poder aportar algo bueno a los demás era primeramente haciendome cargo de mi propia vida, desde ese lugar entonces si puedes ayudar realmente a otros si quieres, pero ya no es «tengo que» sino «quiero hacer esto»
    Gracias!!
    saludos desde la Ciudad de México 🙂

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    • Cristina

      Hola Dan! Qué bueno leerte, efectivamente para poder hacer felices a los demás lo primero es hacerse feliz a uno mismo y liberarase de los «tengo que…», «debería de…» que solo nos limitan. Escuchar a tu voz interior siempre te dará la clave para decidir lo que es realmente bueno para ti 🙂
      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo fuerte!

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  3. marisol

    No estoy familiarizada con este medio de conexión con el profesional, de todas formas me he apuntado al curso y espero conseguir tranquilidad y encontrarme de nuevo, últimamente me pregunto demasiado.

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  4. Desarrollo Personal

    Comprendo muy bien esa expectativa de superhéroe y si no se controla puede tener consecuencias negativas como frustración, agotamiento y descuido de muchas áreas por el afán de pretender cubrirlo todo. Considero que la autoexigencia es necesaria para el crecimiento personal, pero es necesario definir prioridades, enfocarse en pocas cosas para ser extraordinario en esas actividades y tomar aquello que es esencial para nuestra vida.

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  5. Marcela julia

    Me gustó mucho los consejos; los buscaba para mi hija de 13 años, son muy interesantes y me van a servir de mucha AYUDA, Mil gracias

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    • Jesús Matos

      Me alegro mucho de que te gustasen Marcela Julia
      ¡Un saludo!

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  6. Nuria

    Gracias por este post, me ha aportado mucho. Necesitaba cada una de estas palabras, me siento muy reconocida con ellas, la autoexigencia y el perfeccionismo son mis lastres principales. Espero poder reducir el peso de la mochila con vuestros consejos y encontrar el equilibrio. De nuevo, GRACIAS!!!

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  7. Gerson

    Muchas gracias por tomarte el tiempo de escribir este artículo, me ha aliviado el pesar que sentía en los hombros casi en su totalidad y ha abierto una caja de pandora que tendré que explorar.
    Gracias por compartir su conocimiento, los amo <3

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