Empieza a vivir con autorespeto

por | 7 Mar, 2016 | respétate a ti mismo

autorrespeto

Si no empiezas a a practicar el autorespeto corres el riesgo de vivir la vida de los demás. Corres el riesgo de convertirte en un esclavo en manos de los intereses de otro. No solamente me refiero al aspecto económico, también me refiero al aspecto emocional, racional, conductual y fisiológico.

 

Empieza a vivir con autorespeto y vive la vida que mereces vivir.

Desgraciadamente en la sociedad actual, nos vemos obligados a representar muchos papeles que vamos metiendo a martillazos en nuestra rutina diaria.
Por las mañanas adoptamos el rol de trabajador, con nuestras obligaciones y nuestras responsabilidades. Por las tardes nos toca ser padres, madres, ocuparnos de nuestros hijos. Cuando hay un rato libre somos hijos y si se alinean los planetas adoptamos el papel de pareja o amigos.
Cada uno de estos roles lleva asociado una serie de leyes internas explicitas o implícitas. Cada una de ellas lleva asociada una serie de obligaciones.
El problema reside cuando asumimos obligaciones que no deberían correspondernos.
Por ejemplo, en el trabajo, cuando nuestro jefe nos pide “un favor” para poder sacar el mes adelante. Nosotros, por intentar agradar y parecer implicados con la empresa decimos que si. El problema es que se empieza a tomar como ley implícita, es decir, no escrita, y todo el mundo asume que algo que no era tu obligación de repente lo es.
Poco a poco nos vemos en una vorágine de tareas que nada tienen que ver con nosotros. Empezamos a satisfacer necesidades ajenas y nos olvidamos de las nuestras. Esto tiene siempre el mismo final. Vivir en una cárcel sin barrotes. Dejar de ser libre. Empezar a vivir en una frustración continua en la que te ves dando lo mejor de ti mismo para que nadie te valore.
La vida puede ser otra cosa. Puedes aprender a poner límites a los demás. Puedes salir de la cárcel de obligaciones externas y volar libre hacia donde te de la gana.
 

Creencias irracionales que te impiden ser libre

Desde niños nos inculcan que tenemos que obedecer, que tenemos que ser responsables, que tenemos que casarnos, que tenemos que hipotecarnos, estudiar una carrera de provecho, tener un buen trabajo que me permita pagar la hipoteca de mi piso de 40 metros y encima sonreír por ello.
Toda esta información va haciendo mella. Nos da vértigo salirnos del camino marcado. Nos da vértigo defraudar a los demás.
Se castigan tremendamente los errores, no nos dejan experimentar, nos imponen lo que tenemos que aprender.
Poco a poco generamos un miedo irracional al qué pensarán de nosotros y nos condenamos a vivir la vida que quieren otros. Y lo peor es que todo está en nuestra cabeza.
Tenemos miedo a poner límites a los demás, tenemos pánico a decir que no, tenemos pavor a plantar los genitales encima de la mesa (Cada uno los suyos) para decir en alto, voy a vivir la vida que merezco.
El ser humano, en realidad necesita muy pocas cosas. Necesitamos alimento, bebida, refugio, una tribu y si sobra energía una pareja. ¿Donde leches está en la ecuación que hay que madrugar y fichar a las 8 en una empresa? ¿Dónde dice que tengo que ahorrar para irme al Caribe? ¡¡Si no me gusta la playa!! ¿Por qué me tengo que hacer cargo de los hijos de mi amiga Fulanita? ¡Si no la soporto!
Todas estas obligaciones son autoimpuestas. Es cierto que la mayoría de nosotros necesitamos un trabajo para poder pagar el refugio y la comida. Pero mi capacidad tiene un límite, no tengo que hacer 16 horas al día para contentar a mi jefe (Más que nada porque el día que te quiera echar, no lo tendrá en cuenta).
Necesitamos poner límites a todas aquellas personas que se aprovechan de nosotros. Tenemos que ser dueños de nuestro propio tiempo, tenemos el derecho a hacer con nuestra vida lo que nos salga de las narices. Tenemos el derecho de fracasar estrepitosamente, tenemos derecho a tomar nuestras propias decisiones, aunque para los demás estén fuera de la lógica.
Solamente tú tienes toda la información necesaria para tomar una decisión. Desde la barrera es muy fácil opinar. Si tu cuerpo te está gritando que no puede más. ¡¡¡Escúchale!!! Como no lo hagas, te va a terminar parando en seco. Y ahí es más difícil arrancar de nuevo.
 

Miedo a poner límites ya decir que no

La mayoría de las situaciones nuevas nos dan ansiedad. Si recuerdas tu primer día de trabajo o tu primer día de colegio, seguramente irías nervioso.
Es algo natural, nuestro cuerpo se prepara para la acción.
Si no estás acostumbrado a poner límites, es normal que te entre miedo, que te tiemblen las piernas, se tensen tus músculos, tu corazón se acelere y se agite tu respiración.
No lo malinterpretes, es simplemente tu organismo activándose para pasar a la acción. En cuanto lo hagas diez veces, verás como la reacción de miedo va a menos.
El cerebro es como un caballo salvaje, tenemos que domarlo para que deje de responder con determinadas emociones en situaciones que no nos convienen.
Te asaltarán pensamientos negativos, tu mente te dirá que no puedes, te pondrás nervioso, tu fisiología se disparará, pero ¿Sabes qué? Son solo sensaciones y pensamientos, puedes hacerlo.
No hagas caso de lo que dice tu mente, párate un minuto, respira despacio y lánzate al vacío.
Haz una lista de las situaciones en las que te gustaría decir que no o poner límites. Ordénalas por dificultad y ponte a ello.
¿No has escuchado eso de “Más vale una vez colorado que cien amarillo”? Pues eso.
 

Sobrecarga de tareas

El problema de no poner límite a los demás es que no se darán cuenta de que no llegamos a todo. Se acostumbrarán a que resolvamos sus problemas.
El cerebro es el mejor economista que conozco y si alguien puede hacer una tarea por mí, mi cerebro se acostumbra pronto a ello.
Lo que suele ocurrir es que nos vamos cargando de tareas, no decimos nada, pero por dentro nos vamos quemando. El vaso se va llenando gota a gota, hasta el día que rebosa.
Cuando estamos quemados, en vez de optar por la asertividad solemos pasar directamente a la agresividad. Al final acabamos mordiendo la oreja del que menos culpa tiene.
Además, cuando entramos en este círculo, solemos ser agresivos con nuestros seres queridos, por aquello que tenemos confianza para serlo.
Cada vez que veas que tienes que poner un límite y no lo hagas, no solo no te estarás respetando a ti mismo, sino que estarás poniendo en riesgo tu relación con tus seres queridos.

Asertividad

La asertividad es la clave. Es la meta y es el camino a la vez.
Es el camino para liberarte de todas las emociones negativas que te ocasiona el no ponerte límites.
A su vez es la meta a la que debemos aspirar. A convertirnos en personas asertivas en la mayoría de situaciones de nuestra vida.
Si conseguimos hacer de la asertividad nuestra forma de comunicación, estaremos  en una posición inmejorable para diseñar nuestra vida como queremos.
Estaremos repletos de recursos para afrontar las dificultades de nuestro día a día.
No es un camino fácil, ya que son muchas las áreas que tenemos que cubrir. Es posible que nos volvamos asertivos en nuestro círculo de amigos pero no en nuestro trabajo. Es importante intentar generalizar este estilo de comunicación a la mayoría de las situaciones de nuestra vida.
Ser asertivo es el camino para ser la mejor versión de ti mismo. No te pido que dejes de ser quien eres, simplemente te sugiero que te desprendas de tus miedos y seas la persona que te de la gana ser.
autorrespeto
 

Quizá también te interese

8 Comentarios

  1. Chari

    Gracias por aportar una herramienta más para hacer el camino más fácil y conseguir un estado de bienestar.

    Responder
  2. Shalom

    Q dios te siga iluminando para que nos regales de tu buena vibra y sabiduria. Me encanta leer todo lo que publicas.Un abrazo.

    Responder
    • Jesús Matos

      ¡¡¡Se agradece el apoyo!!! ¡¡Un abrazo fuerte!!

      Responder
  3. Claudia

    Yo apenas he comenzado a leerte pero ya me has aportado con muy poquito y con eso a su vez a mi gente.
    Así que gracias por tu aportación.
    Animo con tu labor.
    Encantada de divulgar tu trabajo y tu esencia, si es que eso te aporta a ti.
    Abrazo fuerte y gracias de nuevo.

    Responder
    • Jesús Matos

      Muchísimas racias Claudia. Espero que disfrutes de los contenidos del blog. Un fuerte abrazo

      Responder

Trackbacks/Pingbacks

  1. Ser tu mismo es la clave para vivir feliz - […] Mi vida sería mucho más fácil si cambiase mi forma de pensar y me dedicase a hacer lo que…

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¿Quieres hablar por WhastApp?