El dinero no da la felicidad: Principios psicológicos que lo demuestran

por | 6 Feb, 2017 | bienestar

el dinero no da la felicidad pero ayuda

El dinero no da la felicidad. Estoy hasta las narices. Todo el día siendo bombardeado por los medios. Que sin esta colonia no serás atractivo, que sin este coche no serás feliz, que si necesitas beber tal refresco para molar. Y mientras,, el consumo de psicofármacos sigue subiendo debido a los trastornos del estado de ánimo y ansiedad.


Esto reabre el viejo debate sobre si el dinero da la felicidad o no. Y la respuesta es absolutamente rotunda. ¡No!

El dinero no da la felicidad

El dinero es papel, monedas o plástico. Que yo sepa, estos estímulos nada tienen que ver con las emociones positivas.
Ahora bien, es intercambiable por otras cosas. Ahí está la clave.
Volvamos a los principios del aprendizaje animal (aunque a alguno le moleste, somos monos venidos a más…)

Principios del condicionamiento operante

Una de las formas que tienen los animales de aprender es mediante el condicionamiento operante. Igual te suena Skinner, fue el pionero en esto con sus investigaciones con palomas.
Lo que dice la teoría es que lo que nos hará incrementar una conducta serán los refuerzos que aparezcan después de la emisión de la misma. Mientras qué, por otro lado, lo que nos hará disminuir un comportamiento serán los castigos que aparezcan después.
Es decir, que los animales aprenden por contingencias.
A un perro no le puedes explicar que te hará muy feliz si se sienta. Se sentará si le das algo de comer.
Hay dos tipos de refuerzos:
El refuerzo positivo y el refuerzo negativo. En ambos casos el resultado es un incremento de la conducta.
El refuerzo positivo supone dar algo bueno. Por ejemplo, una hora de videoconsola cuando nuestro hijo ha estudiado un rato.
El refuerzo negativo supone eliminar algo malo. Por ejemplo, levantar un castigo.
Lo mismo ocurre con los castigos. Pueden ser positivos o negativos. En ambos casos el resultado es que la conducta tiende a desaparecer (con matices, pero no me voy a meter en esto).
El castigo positivo supone añadir algo malo. Por ejemplo, hacer 10 flexiones por cada minuto tarde que lleguemos a clase.
El castigo negativo sería el equivalente a eliminar algo bueno, por ejemplo, irme a la cama sin el postre.
Dicho esto, hay distintos tipos de refuerzos y castigos. Pero el dinero actúa como reforzador universal. Por lo que nos hace aumentar determinadas conductas. (O reducirlas si el resultado es pérdida del mismo).
Trasladado a lo anterior.
Refuerzo positivo: ganar dinero (cobrar a final de mes)
Refuerzo negativo: evitar perder dinero (acabar con la hipoteca)
Castigo positivo: perder dinero (una multa)
Castigo negativo: perder oportunidad de ganar dinero (perder el trabajo)
Con la teoría en la mano, el incremento de refuerzos siempre va acompañado de una subida del estado de ánimo. Es decir, si nos suben el sueldo, seguramente nos pongamos más contentos.

La habituación

La habituación es un efecto psicológico al que todos estamos sometidos. Y consiste, básicamente, en que dejamos de reaccionar ante un estímulo cuando este se repite constantemente en el tiempo.
Trasladado al tema que nos ocupa, si nos suben el sueldo, después de algún tiempo, nos volveremos a sentir cómo antes.
Por ello el dinero no da la felicidad. Ya que nos acostumbramos enseguida a los estímulos positivos.
Te pongo un ejemplo. Imagina que hoy te llevan el desayuno a la cama. ¿Mola eh?
Imagina que esto se repite durante tres meses. Todos los días. Si comparamos el placer que experimentamos en la primera ocasión con el placer que experimentaremos tres meses después, estarás de acuerdo en que será mucho menor.
Lo mismo ocurre con todas las cosas de la vida.

¿En qué invertir nuestro dinero para ser felices?

Ya ha quedado claro que el dinero a largo plazo, por sí mismo, no da la felicidad. Obviamente nos da acceso a un sinfín de posibilidades, pero tenemos que saber elegir bien para optimizar nuestro bienestar.

Bienes materiales

Generalmente gastamos muchísimo dinero en comprarnos cosas que no necesitamos para impresionar a personas que no nos importan.
Invertimos una cantidad considerable de nuestros ahorros en cachivaches que no nos aportan nada.
El problema es que en este proceso también actúa la habituación.
Si me compro una casa gigante, al final me acostumbraré rápido a los estímulos positivos mientras que lo haré de forma más lenta a los estímulos negativos (esto es así gracias a nuestra querida genética).
Lo mismo ocurrirá con un coche o con un portátil nuevo.
Por eso, considero que para ser feliz, no hay que hacer demasiado caso a los anuncios de la tele.

Experiencias

Invertir en experiencias es otra historia. Hacer un viaje o visitar un museo suponen una experiencia única e inolvidable.
Invertimos en recuerdos felices y aquí la habituación no juega un papel tan importante.
A no ser que nos empeñemos en ir al mismo museo todos los días. Por eso, un poquito de variedad.
A largo plazo te va a hacer mucho más feliz vivir la vida que tener un montón de objetos inanimados en el trastero de tu mansión. Por ello, invertir en experiencias es de las mejores cosas que puedes hacer.

Aprender

Gastar dinero en aprendizaje siempre es buena idea. Cada vez que aprendes algo nuevo evolucionas como persona.
Tus creencias cambian, ves el mundo de otra manera. Te vuelves más libre, dispones de más conocimiento para elegir mejor.
A largo plazo, es otra de las mejores ideas en las que meter dinero.
Aquí tampoco ejerce efecto la habituación (a no ser que te estudies el mismo tema todos los días), ya que cuando aprendes algo nuevo, a cada paso que das, se abren multitud de posibilidades. Por lo que lejos de acostumbrarte, puedes vivir en un mundo de diversidad de oportunidades de aprender cosas nuevas, lo que te mantendrá motivado y feliz.
el dinero no da la felicidad

¿Qué voy a hacer yo este año?

Te confieso que nunca he sido demasiado materialista. Me han importado siempre más las personas que las cosas. Disfruto mucho más yendo al teatro que yendo de compras (la verdad que esto es una tortura jejeje).
A principios de año me propuse un reto. Iba a hacer especial hincapié en invertir en experiencias personales y en aprendizaje.
Por eso me he puesto varias metas para este 2017. Espero poder cumplirlas.

Hacer viajes

Quiero viajar. Una de las mejores cosas que tiene ser tu propio jefe es que te puedes planificar cómo te dé la gana.
Ya el año pasado, cuando empecé mi proyecto, conseguí hacer bastaaantes viajes. Pero quiero más.
Por eso este año quiero hacer como mínimo 12 viajes. Uno al mes.
Obviamente, algunos serán escapadas de unos días y espero poder hacer alguno más largo, pero la experiencia es lo que cuenta.
Ardo en deseos de ver mundo, así que voy a intentar viajar todo lo que pueda (de momento no va mal la cosa).

Ir a conciertos

Otra de mis actividades favoritas es la música. Me vuelve loco ir de concierto. Para mí un festival de música es cómo el día de reyes para un niño pequeño. Son plenamente feliz.
Por eso me he propuesto ir como mínimo una vez al mes a ver un concierto. La oferta es interminable por lo que seguramente pueda ir a más de uno.
Por supuesto, si puedo, combinaré lo de viajar con lo de la música y me iré a algún festival por ahí. Serán mis retiros espirituales del año (hay a quien le gusta meditar, a mí bailar pogo jejeje).

Ir al teatro

Cada vez que voy al teatro pienso en lo mismo. “Con lo que me gusta esto, por qué no lo hago más a menudo”.
Así que dicho y hecho. Me he propuesto ir una vez al mes a ver una obra de teatro.
Es un lugar en el que cada vez que voy siento que me desarrollo como persona. Aprendo sobre la vida y sobre mí mismo. Por eso, este año, quiero ir más a menudo.

Aprender cosas nuevas

Cuando conozco a alguien nuevo y me pregunta ¿A ti que te gusta? Casi siempre se quedan a cuadros cuando contesto que aprender.
Parece que aprender no mola nada. Lo asociamos con el colegio, con ser un empollón, con no ser el guay de la clase.
Pero a mí un profeso una vez me enseñó que aprender me haría más libre. Y no puedo estar más de acuerdo.
Ya me he apuntado a un par de cursos este año y tengo muchas ganas de que empiecen. Pero no me voy a quedar ahí. Quiero más. Así que estaré atento a todas las oportunidades que tenga.
Por supuesto, no me he puesto de objetivo hacer 12 cursos porque me muero jajajaja. Pero intentaré hacer lo que pueda.

Bienes materiales.

A cambio de lo que voy a invertir en aprendizaje y en experiencias, he decidido que voy a seguir con mi tónica de pasar de los objetos inanimados.
Solamente compraré lo que realmente necesite. Y pasaré de anuncios, de modas y de cosas que no me aportan nada más que placer inmediato.

Conclusiones

Lo que te quería trasmitir en este artículo es que claro que el dinero no da la felicidad, pero puede abrir puertas.
Caer en la vieja trampa del consumismo no te traerá una vida repleta de bienestar, pero si inviertes en experiencias y en ti mismo, estarás comprando muchas papeletas para ser feliz.
Mi reto este año es invertir precisamente en eso. En vivir la vida. No quiero llegar a viejo y estar arrepintiéndome de todo aquello que no hice. Así que me pongo manos a la obra.
¿Y tú? ¿En qué quieres invertir este año? Compártelo si te apetece en los comentarios.

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20 Comentarios

  1. Beatriz

    Hola Jesús ,
    lo primero decirte que me ha resultado muy interesante el articulo y oportuno con la sociedad en la que vivimos actualmente y estamos creando cada día , sumida en el consumismo ciego y escasez de eduación emocional.
    Y lo segundo , y acorde con lo que has dicho , este año, me he propuesto en invertir el dinero ; en formación , experiencias (viajar, multiaventura, teatro, deporte etc), y algunos que otros bienes materiales necesarios .
    Gracias , escribes acerca de temas muy interesantes .
    Un Saludo.

    Responder
    • Jesús Matos

      Gracias Beatri, Me alegro muchísimo de que te guste 🙂

      Responder
  2. Giselle

    Concuerdo plenamente con lo expones en este post. Y como decía María Félix: «El dinero no es la vida… pero cómo quita los nervios». 😉

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  3. Asun

    Hola Jesús decirte que me encanta el articulo y que estoy totalmente de acuerdo contigo.Me encantaria que lo leyera mucha gente a si que lo voy a compartir.Este año me he propuesto viajar todo lo que mi tiempo libre me permita.

    Responder
    • Jesús Matos

      Me alegro muchísimo Asun de que te haya gustado el artículo.
      Un fuerte abrazo

      Responder
  4. Adriana

    Me ha gustado mucho el articulo y despues de mucho tiempo he podido leer ,jajajaa.
    Este año he decidido estudiar administracion.De ahi en adelante buscar un trabajo acorde a mis capacidades fisicas y me sorprendoooo al escribir Capacidades y no Discapacidades….graciasssss

    Responder
    • Jesús Matos

      ME alegro muchísimno de que te haya gustado Adriana.

      Responder
  5. Fuen

    Parecemos almas gemelas jjjjj.
    Me encanta viajar, el teatro y aprender.
    Me aburre la monotonía, tengo que hacer cosas distintas de vez en cuando.
    Como dice mi hija, hay que tener una vida social muy rica y variada.

    Responder
    • Jesús Matos

      Pues tu hija tiene toda la razón 🙂
      ¡Un fuerte abrazo!

      Responder
  6. BeaAlvarez.com

    Yo para ser feliz no quiero un camión jajaja…
    Lo que quiero es invertir en llevar una vida acorde a mis valores; una vida que tenga sentido para mí.
    Es jodido a veces, es como luchar contra la marea, pero se va consiguiendo.
    Para mi vale la pena.
    Para mi tiene valor tener comodidades, tiene valor la imagen… ( que son cosas que vende mucho esta sociedad); pero es que uno puede tener como 200 valores ( por poner un número) y lo que hay que tener claro es la jerarquía; lo que quiero decir es que hay cosas muchísimo más importantes que esas para mí, como son la ayuda, la conexión, la comunicación… esas son las que me llenan.
    Gracias por este artículo que hoy me ha hecho reflexionar.

    Responder
    • Jesús Matos

      Me alegro mucho Bea que te haya hecho reflexionar 🙂
      Estoy completamente de acuerdo contigo en lo de los valores.
      Yo ya caí en la trampa de dejar de hacer lo que me gusta por un trabajo fijo bien pagado. Y no volvería a cometer ese error ni por un millón de euros.
      ¡Un abrazo!

      Responder
  7. Diana Rebollar

    Muy buen artículo. Al principio el título me hizo desconfiar un poco, pero ha merecido la pena leerlo.
    Efectivamente no es el dinero lo que nos hace felices, pero sí que aumenta nuestra felicidad algunas de las cosas que podemos hacer con él.
    Siempre es una buena idea invertir en ti mismo: Conocimiento y experiencias.
    Muy interesantes tus objetivos, es increíble, a veces parece que nos tenemos que obligar a hacer lo que nos gusta.
    ¿Un saludo!

    Responder
    • Jesús Matos

      Me alegra que al final te haya gustado 😉
      Muchas veces con la vida que llevamos se nos olvida hasta lo que nos gusta… Por eso es importante obligarnos de vez en cuando.
      Un abrazo

      Responder
  8. Kiko Romero

    Hola Jesús!
    Estoy de acuerdo, pero apelo al relativismo!
    NO estoy de acuerdo con el título!
    Poseer dinero puede dar felicidad:
    La certeza de saber que lo tienes te mantiene en una linea constante de altas expectativas para hacer cosas buenas. Por ejemplo, para obras filantrópicas en el planeta en las que crees que estás ayudando a mucha gente. Te ayuda a manterte en un estado de cierta seguridad, para que tu solo tengas que preocuparte de disfrutar, en el caso en que hayas aprendido hacerlo.
    Y claro, la otra manera de hacer que el dinero cunda, es el aprendizaje, las experiencias y la cultura. Cosas que alimentan. Pero la frase de Bill Hicks da que reflexionar… «It’s all about money, not freedom. You think you’re free? Try going somewhere without money.» – Bill Hicks
    http://www.surfingmarkets.com/capitalismo-consciente/
    Un saludo!

    Responder
    • Jesús Matos

      jejejeje, estoy de acuerdo al 90%. Le contesto a Bill Hicks, prueba a ser feliz con todo el dinero del mundo donde no lo puedas gastar, 😉

      Responder
      • Kiko Romero

        Si tienes que vivir hoy en día y para siempre donde no puedes gastar dinero, creo que tendrás que limitar bastante tu alcance geográfico. No digo que no puedas llegar a ser feliz, pero…uff yo no podría… tú si? 🙂

        Responder
        • Jesús Matos

          Habría que verse en la situación… Si estuviese solo desde luego que no. Ahora, si estuviese con mi familia y amigos… Creo que sí que podría. 🙂

          Responder

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