Herramientas para superar el duelo o depresión por separación o divorcio.

por | 30 Oct, 2018 | tristeza

superar duelo

Tengo el enorme honor de poder contar con la colaboración del Dr Rafael Ramos para hablar de «Herramientas para superar el duelo o depresión por separación o divorcio«. Rafael es psicólogo y dirige el centro CEDHI, ademas de dar conferencias, colaborar en medios y tener varios libros publicados. Puedes seguir toda su actividad en rafaelramoscr.com
Para mi es un verdadero placer tener a una figura tan importante de la psicología en Costa Rica colaborando en mi blog. Sin más dilación te dejo con él. 
Un proceso de separación o divorcio, aún cuando sea deseado por alguno de los dos o por ambos, implica un proceso emocional de reorganización.
La persona puede experimentar desde un duelo profundo, hasta unas ansias de libertad impulsivas, que podrían llegar a implicar el reto de una organización en varios niveles:

  • Cognitivo
  • Afectivo
  • Somático
  • Interpersonal.

Hay modelos terapéuticos que procuran un abordaje orientado a que el paciente exprese su sentir con respecto al duelo y se concentre en la nueva etapa de vida a partir de este hecho.
Esto convierte el proceso en una consejería, para validar su dolor y transformar la situación emocional propia de una separación en una oportunidad de crecimiento. No estoy en desacuerdo con esto, pero tan solo es una parte del proceso.
Creo que el abordaje tiene que estar orientado a la comprensión personal de las implicaciones de un proceso de separación o divorcio, pero no puede quedarse solo en este eje.
Es importante abrir espacio hacia la estructuración del sujeto como como un ser humano capaz de definir y reorganizar sus emociones, en la medida que a partir de este hecho desarrolla un modelo cognitivo de comprensión de su dolor como una situación transitoria para crecer.

Te invito a leer este otro artículo: https://rafaelramoscr.com/desarrollo-personal/tras-divorcio-separacion-aprende-vivir-soledad-esperanza/. 

Hay una gran gama de herramientas en este sentido. Quiero compartir algunas que forman parte del modelo terapéutico sobre el que he estado trabajando en los últimos años con mis pacientes.

Análisis situacional

Una constante en los procesos de duelo o separación, es el imaginativo doloroso, muchas personas suelen plantearse:

  • ¿Por qué me sucedió?
  • ¿Qué tengo yo?
  • ¿Por qué otros tienen mejor suerte? 
  • ¿Por qué mis relaciones siempre dejan de funcionar?

Preguntas propias de la situación de la persona que está viviendo el duelo, pero que a nivel cognitivo resultan absolutamente improductivas; no ayudan a la comprensión de la situación.
Creo que esto solo tiene un fuerte impacto en sostener y mantener el duelo, en el tanto el referente es una emoción circular que nos mantiene activos en el conflicto.
Llevar a la persona a comprender lo sucedido, en su nivel de participación en dicho proceso de duelo por separación o divorcio, como individuo, es decir ¿qué aportó la persona para que este fuera el resultado? Esto es importante.
Por otro lado, es vital llevarlo a hacer un análisis de las acciones que formaron parte de la expareja que los llevaron a este resultado, para romper los círculos de culpabilización, victimización y parálisis emocional.
Adicional a esto, es importante llevar a la persona a comprender la contextualización funcional de la pareja, las áreas de disfuncionalidad que explican y clarifican los factores precipitantes, mantenedores y detonantes del proceso de duelo por separación o divorcio.
Cuando llevamos al paciente a estos ejes, se incrementan las posibilidades de que dé un salto del discurso emocional doloroso, conflictivo, triste, nostálgico, al análisis situacional.
Con esto lo que se busca es que pueda encontrar y clarificar una causalidad racional, que le permita al paciente comprender la serie de hechos que le han dado forma al proceso que está viviendo.
Lo que permite inmediatamente, revisar hábitos y conductas, que propician un duelo complejo para que asuma un proceso de modificación de conducta y en sus estructuras de pensamiento en aras de establecer una forma de pensar y actuar más efectiva y eficiente en la estructura de sus relaciones.
Idealmente, con el paso del tiempo, que esto llegue a impactar, incluso, los criterios de selección de una nueva pareja, así como las condiciones en las que podría establecer una nueva relación de pareja.

Adicional a este tema, me gustaría que tomarás tiempo para revisar este artículo: https://rafaelramoscr.com/desarrollo-personal/herramientas-curar-desamor/. 

Conceptualización del paciente

El análisis situacional, entonces, rompe la circularidad depresiva o nostálgica, no con ello se evita la percepción del dolor, pero se facilitan herramientas de autoanálisis y de análisis situacional, en el que la persona puede salirse del imaginativo dramático, de la percepción dolorosa. 
Esto permite sacarlo de las estructuras de idealización o de los conceptos negativos que se derivan de entrar en conflicto con dicho proceso de duelo.
Todo esto, orientado a la progresiva racionalización, que permita una percepción de apropiación, que a la larga posibilita modificar el discurso verbal, romper patrones de retraimiento, sacar el paciente de la circularidad negativa, desarrollar nuevos factores motivacionales, desarrollar intereses sociales, bajar los niveles de defensividad.
Esto con el objetivo de llevar al paciente a desarrollar conductas opuestas al patrón motivacional negativo, lo que permite la incorporación de nuevas conductas y parámetros mentales, aún cuando haya una sensación emocional dolorosa, con el objetivo de que progresivamente refuerce un esquema de análisis en el que se permita ver las ganancias que puede tener un duelo bien elaborado.

Impacto a nivel cognitivo, afectivo y conductual

Un reto a nivel de terapia, cuando se trabaja un duelo por divorcio o separación, es llevar al paciente a la comprensión de que la separación o el divorcio, es un factor detonante de la desorganización emocional, en el que se tiene derecho a los sentimientos de tristeza profunda, enojo, negación y el enorme cóctel de emociones que acompañan dicho proceso.
No obstante, se debe llevar el paciente a la comprensión de que la situación es objetiva, es una realidad no deseada quizá, pero que la posición que se asuma frente a los hechos, determina el impacto a nivel afectivo, cognitivo y conductual.
En la medida que logremos que la persona comprenda que esos factores de interpretación y sus conductas, van a determinar en mucho la migración de un estadío de sufrimiento, a un estadío de oportunidad de crecimiento, se ofrece una enorme oportunidad para trabajar con la persona la capacidad de hacer análisis funcional.
Cosa que no puede ser obviada, como un eje fundamental de un plan de tratamiento terapéutico, no se trata de invalidar las emociones, se trata que en medio de la percepción de dolor, la persona pueda posicionarse como un sujeto en control.
De forma tal, que pueda reconocer su dolor, pero no que camine con una percepción en la que crea, piense, que la vida se acabó, que perciba su enojo, pero no que esté peleado con la vida, que asuma su frustración, pero no que se vea como un ser humano acabado y sin oportunidades.

Identificar factores emocionales mantenedores

Ahora, es de suma importancia, para lograr una percepción de funcionalidad en medio de la tristeza o el dolor, comprender ¿cuáles son los factores mantenedores que la persona tiene para que se propicie un estadío de conflicto severo?
En este sentido, por supuesto que es importante considerar:

  • Historia afectiva de la persona.
  • Historia de parejas previas.
  • Comprender las estrategias de selección de pareja.
  • Comprender el modelo de relación que establece. 
  • Analizar el cómo se desempeña en sus relaciones de pareja.
  • Es importante hacer una revisión profunda de los factores de independencia y dependencia emocional.
  • No dejar de lado la historia clínica y factores hereditarios que puedan afectar los factores depresivos.

Todas estas variables son importantes para precisar un buen diagnóstico, e incluso determinar si se requiere de un modelo de interconsulta, que implique apoyo farmacoterapéutico, de acuerdo al impacto, al curso, que haya tenido este proceso de duelo en su vida.
Cuando tenemos una terapia única y exclusivamente centrada en la comprensión del duelo por divorcio o separación, en la que se espera que el paciente entienda su proceso emocional, nos da un abordaje situacional, que podemos contextualizar como una psicoterapia de apoyo, pero que no nos resuelve los temas de fondo. 
Que el paciente desarrolle estrategias de enfrentamiento emocional, es el fin último de una terapia, el reto es llevar el paciente a una mejor percepción de sí mismo, de sus conceptos, que al final son los que determinan en mucho su perfil conductual, afectivo, interpersonal e interpretativo, de todo aquello que le toca vivir.

Les dejo esta otra lectura por acá: https://rafaelramoscr.com/pareja/identificar-una-propuesta-de-amor/. 

Análisis de recursos psicológicos intrapersonales e interpersonales

Otro de los grandes retos que se tiene a nivel terapéutico, cuando toca pasar por un proceso de separación o divorcio, es analizar los recursos psicológicos intrapersonales e interpersonales que tiene la persona.
En un proceso de duelo que se agrava profundamente, se podría hacer una lectura, a partir de la pérdida del proyecto de pareja, o la desestructuración de la familia, cosa que es real, pero si se omite comprender a fondo lo que pasa con la persona, no desde el proceso de duelo o de las pérdidas evidentes que está teniendo, sí no el cómo este lo ve, se crea una terapia con riesgo de ser cosmética.

  • ¿Por qué tiene un impacto fuerte? 
  • ¿Por qué la persona se paraliza? 
  • ¿Por qué percibe la situación como un caos generalizado en su historia? ¿Por qué se llega al aislamiento? 
  • ¿Por qué se resiste a una comprensión más racional? 
  • ¿Por qué cuando tiene una conciencia real de los problemas ahora añora a su expareja?

Se puede hacer una lectura desde las metodologías de etapas de duelo, pero creo que hay que ir más a fondo, y comprender el desarrollo psicológico de las personas, y sus factores de integración psicosocial, lo que implica abordar elementos como:

  • Autopercepción.
  • Autoestima.
  • Autodeterminación.
  • Criterios para tomar decisiones.
  • Recursos de independencia emocional.
  • Grupos sociales de referencia.

Todo esto, en un largo etcétera, estos son elementos que tienen que formar parte de la terapia, con el objetivo de que el paciente se apropie e instrumentalice su análisis, con el objetivo comprender y asumir, que quizá tiene en sí mismo una serie de malas elaboraciones emocionales, que hoy agravan el duelo y afectan directamente sus posibilidades de recuperación.

Proyecto de recuperación

Cuando se da una perdida, hay abordajes psicológicos que pretenden llevar a la persona a la comprensión de su duelo, lo cual me parece bien, en una primera etapa.
Pero el proyecto de recuperación, tiene que estar centrado en que la persona desarrolle un enfrentamiento psicológico consigo mismo, para saber comprender y sobreponerse a cualquier crisis.
Porque lo cierto es, que el dolor va a llegar, cito como ejemplo: 
La persona que está viviendo un duelo, tiene el perfil de resistencia muy claro para salir adelante, de un momento a otro, conoce a una persona se permite una nueva relación, con el paso del tiempo, está viviendo una nueva separación, resultado de una vida de pareja profunda y claramente conflictiva.
¿Qué pasó acá? Quizá la persona no hizo una elaboración de toda esa conflictiva interna, que no sólo le lleva a vivir duelos intensos, si no ha crear ciclos de malas relaciones, que se van a repetir una y otra vez.
En el tanto la persona no haga un buen análisis funcional, a partir de la integración de una adecuada conceptualización, que lo lleve a modificar estructuralmente la dinámica afectiva que se deriva de su perfil cognitivo y conductual. 
Así que esta conceptualización, de la que estoy hablando, en este artículo tiene por objetivo apoyar al paciente en esta primera etapa, pero vamos más allá, pretendo desarrollar un modelo que permita una elaboración de funcionalidad, para el desarrollo de herramientas que le permitan un mejor manejo emocional a lo largo de la vida.

Validación emocional

Considero importante que ante un proceso de duelo complejo, la validación emocional es requerida por el paciente, hay que ser empáticos, cálidos, cercanos.
Pero quedarnos en un modelo que pretenda ayudar a la persona a pasar por este proceso, genera una estructura de apoyo, pero creo que logra una modificación superficial y cosmética.
Un duelo por divorcio o separación, es una enorme oportunidad para llevar al paciente a una modificación más profunda, sobre el manejo de sus emociones, en el tanto, se logra integrar un nuevo modelo cognitivo – conductual de análisis emocional en la persona.

Confrontación conductual

Por otro lado, creo que también es un grave error poner al paciente siempre contra la espada y la pared, en un modelo de confrontación conductual, en el que se le dice al paciente o se le lleva a analizar lo que debería hacer: Tenés que salir, tenés que buscar amigos. Esto es un paliativo.
Si no le ayudamos a desarrollar las estructuras para la comprensión del duelo y cómo han sido coparticipes de dicho proceso, poco realmente modifica el paciente.
Mientras las personas no hagan una modificación cognitiva integral, puede que la confrontación conductual, aporte una estructura de cambio, pero de igual manera son estructuras de cambio cosméticas y superficiales que poco impactan integralmente en la elaboración del duelo en la persona, pues tarde o temprano replicará los mismos patrones conductuales, que se derivan de las distorsiones cognitivas que subyacen en sus modelos de integración afectiva.
Espero que el artículo les haya gustado, son algunas líneas de reflexión, para generar una discusión entre nosotros, sobre modelos de abordaje terapéutico, personalmente estoy leyendo, estudiando, analizando desde hace un buen tiempo, creo que las propuestas de terapia que implican estructuras de soporte son solo para una etapa, pero no pueden ser un modelo a seguir, si pretendemos una modificación estructural en la persona.

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