¿Cómo superar de la depresión?: Combatir la depresión está en tus manos

por | 19 Dic, 2016 | tristeza

superar la depresión

Una de las preguntas que más me hacen habitualmente es ¿Cómo superar la depresión? La depresión es un trastorno que afecta a la salud mental de forma terrible y genera en los que lo padecen mucho dolor. La OMS estima que actualmente es la mayor causa de incapacidad en el mundo. Es un hecho que la mayoría de planes de salud de los paises de occidente están desarrollando estrategias para combatir la depresión. 
Entre otras cosas, se ha convertido en un grave problema nacional para muchos países, ya que los pacientes que sufren depresión visitan al médico de forma frecuente en relación con las personas que no padecen ningún trastorno.
Actualmente en España se estima que existen más de dos millones de personas que padecen depresión. Las diferencias de prevalencia entre hombres y mujeres son significativas, siendo la  vulnerabilidad de estas últimas mayor a padecer un episodio depresivo. A toda la problemática se suma el tabú a la hora de hablar del problema.

Pero la cuestión no acaba ahí, y es que existen millones de personas en riesgo de sufrir depresión, por lo que es importantísimo realizar intervenciones enfocadas a la prevención del problema  y a que los que ya la padecen, la puedan superar. Que nadie mate tus esperanzas.
Es un hecho que el trastorno afecta a personas de un amplio rango de edad, desde niños, adolescentes, adultos hasta personas mayores. Por lo que es necesario implementar planes nacionales que nos ayuden a superar el problema. Nadie está a salvo de sufrir este dolor psicológico tan profundo a lo largo de su vida.
En la actualidad, la gran mayoría de personas que padecen depresión, están tratadas únicamente con medicamentos, en las guías de intervención, los antidepresivos, concretamente los tricíclicos y los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina están catalogados como eficaces. No obstante, la psicoterapia cognitivo conductual, interpersonal, terapia breve y activación conductual, son modelos de terapia que también han demostrado ser muy eficaces para este problema, y además con menores efectos secundarios que los antidepresivos.
La clave es la combinación de la terapia farmacológica con la terapia psicológica para poder superar el trastorno. Desde la perspectiva psicológica, la depresión no es una enfermedad, esto hace que se considere un trastorno cuando la persona está triste demasiado frecuentemente, los episodios de tristeza son demasiado graves y demasiado duraderos. Pero no es diferente categorialmente a una persona sin depresión. Para el modelo médico y psiquiátrico, sí lo es.
Uno de los problemas que complica la intervención en este trastorno, entre otras cosas, es que tiene alta comorbilidad con otros trastornos. Es decir, que las personas que sufren depresión tienen mayor probabilidad de padecer estrés o algún trastorno de ansiedad. Es decir, el que lo sufre, no solamente lucha por combatir la depresión, sino que frecuentemente tiene que lidiar con otros problemas emocionales, ya sean en relación con la tristeza, con la ansiedad o el estrés.

¿Qué es la depresión?

En esta sociedad tenemos una tendencia muy perjudicial a patologizar los problemas normales de la vida. Cómo hacemos, entre otras cosas, al hablar de depresión cuando nos referimos a momentos difíciles como puede ser una ruptura de pareja o un duelo. Ante estas situaciones puedes responder con tristeza y no significa que sea patológico.
Es totalmente normal sentirnos tristes o sentir dolor ante una ruptura de pareja o ante el fallecimiento de una persona querida. No significa que padezcamos depresión. Simplemente es una situación  difícil de la vida que superar y aparezcan emociones que no queremos sentir.
El trastorno depresivo mayor, está dentro de la clasificación de trastornos mentales. Por lo que es algo mucho más grave que estar tristes. La principal diferencia es que la depresión afecta significativamente a áreas importantes de las personas, como puede ser el trabajo, la familia o el ocio.
Además, la depresión, no solamente afecta a la persona que la padece, sino que supone un trastorno para toda la familia. Ya que generalmente no saben cómo ayudar a una persona qué padece este problema.
La tristeza siempre surge ante una pérdida o ante la percepción de poca eficacia, pero lo normal es que este estado emocional nos dure unas horas o unos días. En el caso de la depresión, puede comenzar por una causa como estas, una ruptura de pareja o un problema grave, pero existen factores que la mantienen en el tiempo, y es tarea del profesional de la salud mental, el detectar estos factores y ayudar al paciente a modificarlos.
​Por lo que, si te sientes deprimido o deprimida, mi recomendación es que pidas ayuda lo antes posible. La intervención temprana en estos casos previene el desarrollo de depresiones más graves, y la recuperación es más rápida y se producen menos recaídas. Lo mismo te digo si ves que alguno de tus seres queridos presenta alguno de estas reacciones.
Los psicólogos entendemos la tristeza como un continuo. Es decir, puedes estar más o menos triste (Imagínate una escala del 1 al 10), mientras que el modelo médico o psiquiátrico entiende la depresión como algo categorial (O la tienes o no la tienes, como la gripe). Desde el punto de vista psicológico, sentirnos tristes es totalmente normal cuando sentimos que hemos perdido algo.
Se trata de una emoción que nos es tremendamente útil. Si lo piensas, cuando estamos tristes, nos volvemos más reflexivos, lo que nos ayuda a encontrar soluciones para prevenir futuras pérdidas. Además, funciona de alarma a nivel social. Si te das cuenta, cuando tienes un amigo triste al lado, lo que te pide el cuerpo es movilizar tus recursos para ir a consolarle. Es casi de la única manera que puedes responder ante esta situación.
Es fundamental no confundir tristeza con depresión. Entre otras cosas, porque la etiqueta de depresión, conlleva un estigma evidente.
Esta última, se conoce en el mundo profesional de la salud mental como “Trastorno depresivo mayor”. Y estos son los criterios del DSM V (El manual de diagnósticos por el que nos regimos los profesionales).
Según el DSM V
Cinco (o más) de los siguientes síntomas han estado presentes durante el mismo período de 2 semanas, que representan un cambio respecto a la anterior, por lo menos uno de los síntomas debe ser (1) estado de ánimo depresivo o (2) pérdida de interés o placer. Nota: No incluir los síntomas que son claramente atribuibles a otra condición médica.

  1. Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día según lo indica el propio sujeto (por ejemplo, se siente triste, vacío, sin esperanza) o la observación realizada por otros (por ejemplo, parece lloroso). (Nota: En los niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser irritable.)
  2.  Marcada disminución del interés o placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, casi cada día (según refiere el propio sujeto u observan).
  3.  Pérdida de peso significativa sin hacer dieta o ganancia de peso (por ejemplo, un cambio de más del 5% del peso corporal en un mes), o disminución o aumento del apetito casi todos los días. (Nota: En niños hay que valorar el fracaso para hacer la ganancia de peso esperada).
  4. Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
  5.  Agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día (observable por los demás, no meras sensaciones de inquietud o de estar enlentecido).
  6. Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
  7. Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser delirantes) casi cada día (no sólo remordimiento o culpa por estar enfermo).
  8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día (ya sea una atribución subjetiva o una observación ajena).
  9.  Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse
  1. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro en las áreas sociales, ocupacionales, u otras importantes del funcionamiento.
    C. El episodio no es atribuible a los efectos fisiológicos de una sustancia o a otra enfermedad médica.
    Nota: Criterios de A-C representan un episodio depresivo mayor.
    Nota: Las respuestas a una pérdida significativa (por ejemplo, pérdida, ruina económica, las pérdidas por un desastre natural, una enfermedad grave o discapacidad) pueden incluir los sentimientos de intensa tristeza, reflexión sobre la pérdida, insomnio, falta de apetito y pérdida de peso señalados en el Criterio A, que puede parecerse a un episodio depresivo. Aunque tales síntomas pueden ser comprensibles o se consideren apropiados para la pérdida, la presencia de un episodio depresivo mayor, además de la respuesta normal a una pérdida significativa debe ser considerado cuidadosamente. Esta decisión requiere inevitablemente el ejercicio del juicio clínico basado en la historia del individuo y las normas culturales para la expresión de angustia en el contexto de la pérdida.
    D. La aparición del episodio depresivo mayor no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, trastorno esquizofreniforme, trastorno delirante, u otro del espectro esquizofrénico especificadas y no especificadas y otros trastornos psicóticos.
    E. Nunca ha habido un episodio maníaco o un episodio de hipomanía. Nota: Esta exclusión no es aplicable si todos los episodios maníacos o hipomanía son inducidos por sustancias o son atribuibles a los efectos fisiológicos de otra enfermedad médica

Si te das cuenta, los síntomas son generalmente bastante más graves de lo que nos ocurre en el día a día. ¿Cómo pasamos de estar tristes a estar deprimidos? Respondemos a esta cuestión tan importante. 

¿Por qué pasamos de estar tristes a estar deprimidos?

Hay varios modelos que explican el proceso de cómo un estado emocional adaptativo se llega a convertir en depresión. Se trata de un trastorno con causas genéticas y ambientales, es decir, que también depende de nuestra experiencia. No me voy a meter en las explicaciones estrictamente biológicas porque eso es tarea de los médicos y psiquiatras. No obstante, en el apartado “causas de la depresión” daré una visión más amplia de los mismos.
El primer modelo de la depresión que voy a presentar es la de falta de refuerzos del ambiente. Lo que explica esta teoría es que a menos conductas reforzantes (O que nos gustan), hay un empeoramiento del estado emocional.
Es importante resaltar que muchas veces cuando estamos tristes, caemos en la trampa de dejarnos llevar por la emoción y permanecemos inactivos. Generalmente, este estado de inactividad se corresponde con una bajada de reforzadores. Por ello, cada vez me encuentro más triste, cada vez tengo menos ganas de hacer cosas y cada vez pierdo más refuerzos, por lo que me pongo aún más triste. Sentir tristeza y dejarse llevar por ella es el principio del problema.
El segundo modelo sería el cognitivo. Que postula que ante un determinado estresor se activan los “esquemas cognitivos disfuncionales” que provocarían fallos cognitivos a la hora de evaluar el entorno, el futuro y a nosotros mismos. Estos esquemas  se formarían durante los últimos años de niñez y adolescencia en base a nuestra experiencia. 
Lo que se conoce normalmente como pensamientos negativos.  Estos pensamientos generan emociones relacionadas con el malestar.
El tercer modelo es el de “indefensión aprendida”. Esta teoría señala que una de las vías para entrar en depresión es la percepción de no controlar las consecuencias de nuestras acciones. Es decir, haga lo que haga, todo me sale mal. Normalmente en este modelo, el cuerpo de tanto responder con estrés para intentar adaptarse, deja de hacerlo. Generalmente, en este tipo de depresiones, a diferencia de otros modelos, solemos comenzar con altos niveles de ansiedad
El cuerpo es una máquina perfecta y ante esta perspectiva lo que nos empuja es a dejar de responder y entramos en un estado de “indefensión”. Este estado nos suele llevar a la inactividad (Y ya hemos visto lo que pasa cuando estamos inactivos).
En general, cada caso suele ser un mundo y suele combinar los tres modelos que te he explicado.

¿Cómo comienza la depresión?

En general, los estados de tristeza agudos, donde los síntomas depresivos están presentes, no empiezan de la noche a la mañana. Nuestro cuerpo nos avisa mucho antes, lo que ocurre es que no solemos hacer caso a las señales puesto que estamos atentos a otro tipo de cosas. Pueden ser emociones distintas, como ansiedad o ira. Aunque por supuesto puede ser tristeza. 
El ser humano es una máquina casi perfecta, adaptada para la supervivencia en lugares mucho más hostiles que los que frecuentamos en occidente. Por ello, nuestros estados emocionales cumplen el papel, entre otras cosas, de “informarnos” cuando algo va mal. Estos surgen en base a nuestra experiencia y predisposición biológica.
Así ocurre en la tristeza. Generalmente esta emoción se desencadena ante una pérdida o ante la autopercepción de baja competencia. Estos son, generalmente, los estímulos que nos empujan a estar tristes. Puede que el comienzo sea una ruptura de pareja o un duelo. Eso nos puede hacer desarrollar poco a poco una depresión. Es importante estar preparados. Si notas que estás sintiendo los primeros síntomas, te recomiendo buscar a alguien especializado en este tipo de casos y pedir ayuda lo antes posible.

¿Es común tener depresión?

Según los datos que tenemos, de la Organización Mundial de la Salud, en torno a un 5,2% de la población española padece en estos momentos este trastorno. ¿Cómo sabemos esto?
En el año 2011, se llevó a cabo un estudio en varios países de la comunidad europea para evaluar la prevalencia (el porcentaje de personas que padecen alguna enfermedad o trastorno) de todos los trastornos del estado de ánimo, ansiedad y consumo de sustancias.
Los datos nos sitúan por debajo de la media europea. Debe ser por aquello del buen tiempo y la buena vida, no obstante, en torno al 10,5% de la población ha padecido, padece o padecerá un trastorno del estado de ánimo.
Si te fijas, los datos son escandalosos. Uno de cada diez españoles padecerá este problema en algún momento de su vida.
En el momento actual somos algo más de 45 millones de españoles, por lo que en torno a 4700000 personas estarán tan tristes que no podrán seguir con su vida en nuestro país. Todos podemos caer en una depresión.

¿Están bien tratadas las personas con depresión?

Pues según los datos que tenemos, no. No están bien tratadas. Las guías de práctica clínica que se basan en estudios científicos recomiendan la intervención en los episodios depresivos mayores con técnicas psicológicas.
Pero la cruda realidad es que en nuestro país, el 39% de las personas que padecen este trastorno no han realizado ningún tratamiento, y solamente el 0,9% de los que padecen depresión se han tratado con técnicas psicológicas sin fármacos.
Sin embargo, aunque desde el ámbito científico se desaconseja el uso de tranquilizantes para manejar este mal, España es el segundo consumidor del mundo. Es cierto que a veces puedes responder a esta intervención de forma favorable, pero no es el recomendado.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística el 18,9% de los españoles de más de 15 años, había consumido algún psicofármaco tranquilizante o somnífero.
Aunque los datos parecen desalentadores, el tratamiento psicológico es muy eficaz.

¿Cómo de eficaz es el tratamiento psicológico para la depresión?

Durante los últimos años, se ha realizado un proyecto piloto para incorporar a psicólogos a los centros de salud de atención primaria.
Y los datos han sido arrolladores.
El investigador principal del estudio ha sido el DR Antonio Cano Vindel, catedrático de la facultad de psicología y presidente de la Sociedad para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), y se ha llevado a cabo en 10 comunidades autónomas en las cuales se ha evaluado cerca de 1200 pacientes.
En atención primaria, solamente un 27,4% de los pacientes con síntomas de ansiedad consiguen mejorar sus vidas. El tratamiento habitual que se proporciona son los psicofármacos. Con 7 sesiones grupales de 90 minutos (es decir, en poco más de mes y medio)en las cuales se enseñaban las técnicas psicológicas eficaces para este tipo de casos, se ha conseguido aumentar la eficacia hasta el 67%. Es decir, tres veces más. Esto significa que antes, mediante el tratamiento farmacológico que se proporciona en atención primaria la probabilidad de responder favorablemente era de 1/4, con la incorporación de psicólogos a atención primaria la probabilidad es de 3/4.
Por otro lado, en referencia a la depresión, los datos son aún más contundentes. En atención primaria, con el tratamiento habitual a base de psicofármacos, solamente el 24,2% manifestaba una reducción significativa de los síntomas. En el caso de los que se sometieron al tratamiento grupal de 7 semanas, la eficacia se multiplicó por 4, hasta llegar al 72%.
Supongo que no necesitas que te cuente más… Los datos hablan por sí solos.
Una cosa, que quiero aclarar, esta comparativa se hace entre el tratamiento del médico de cabecera y el tratamiento psicológico. En ningún caso quiero decir que el tratamiento psicológico sea más eficaz que el psiquiátrico porque no es cierto.
Lo que me sigo preguntando es que cómo es posible que en pleno siglo XXI todavía haya personas en nuestro país que no tengan acceso al tratamiento de elección.
El problema es que en general, los pacientes que llegan a Salud Mental, suelen tardar por lo menos mes y medio en tener la primera consulta con el psiquiatra. Muchas veces, esas semanas son cruciales y el cuadro empeora muchísimo. Por lo menos, desde mi experiencia. En otras ocasiones es aún peor, la persona que lo sufre espera demasiado creyendo que puede por él mismo, y eso hace que cuando acude a terapia los síntomas ya son muy graves.
Aunque todavía nos quede un largo recorrido, estamos haciendo muchos progresos para que todo el mundo pueda recibir tratamiento de elección para este problema.

¿Cuánto tiempo se tarda en salir de una depresión?

La recuperación de un proceso depresivo normalmente es lenta y puede durar desde varias semanas, meses o incluso años. Algunas de las variables para tener en cuenta en referencia a este aspecto son el tipo de tratamiento que se está recibiendo, la predisposición genética del paciente, la comorbilidad con otros trastornos mentales, la autoestima, la gravedad del proceso o los procesos depresivos que haya pasado anteriormente. 
Es difícil dar una contestación general a esta pregunta, ya que puede haber mucha diferencia de unos casos a otros. Normalmente una intervención psicológica típica dura en torno a los 6 meses. Pero depende mucho de las circunstancias de cada caso, por lo que solamente es un tiempo aproximado. 
Cuanto más tiempo llevemos en estado depresivo, más difícil será modificar los hábitos que nos han llevado hasta este estado, por lo que, como siempre, la recomendación general es acudir cuanto antes a un especialista en salud mental para que nos ayude a superar este problema y podamos seguir con nuestra vida.
Cómo decíamos, la influencia genética. Sobretodo en los genes encargados de la síntesis de serotonina, un neurotransmisor implicado directamente en este tipo de problemas emocionales. Como en casi todos los trastornos psicológicos, tus genes son importantes. 
También hay que tener en cuenta las recaídas que ha sufrido el paciente. Esto factor hace que cuantas más veces haya caído suele haber menos esperanza de superar el problema, lo que repercute negativamente en el tratamiento de este mal. Afortunadamente en la actualidad contamos con técnicas que han demostrado eficacia a la hora de prevenir recaídas como el mindfulness. 

Causas de la depresión

Hay varios modelos psicológicos para explicar el inicio y el mantenimiento de la depresión. Te explico los que para nosotros son más importantes.

Pérdida de refuerzos del ambiente

Las teorías conductistas de la depresión postulan que ante la pérdida de refuerzos positivos del ambiente, se genera una bajada del estado de ánimo.
Los refuerzos positivos pueden ser desde relaciones sociales, dinero, un ser querido o un objeto. Por ello durante el libro insistiremos mucho en mantenernos activados.
Si pensamos en nuestra vida cotidiana, nos daremos cuenta de que los días que nos encontramos mejor de estado de ánimo suelen ser los que pertenecen al fin de semana. Suele ser estos días cuando disponemos más tiempo libre y podemos planificar más planes gratificantes. Es en estos momentos cuando disfrutamos más de nuestros amigos, pareja o familia y es normal sentir emociones relacionadas con el bienestar.
En la actualidad, cualquier terapia efectiva de intervención ante la depresión incorpora el incremento de la activación conductual.

Teoría de la depresión de Beck

Beck postula que en la depresión se dan una serie de distorsiones de pensamiento que fomentan la tristeza. Estas distorsiones generan pensamientos automáticos negativos que nos llevan a desarrollar una visión negativa del futuro, de nuestro alrededor y de nosotros mismos.
Existe gran evidencia teórica respecto a los sesgos o tendencias negativas de pensamiento en pacientes con trastornos depresivos. Por ello es de vital importancia que tomemos en cuenta nuestra forma de interpretar situaciones o hechos. Los pensamientos están en nuestra mente, no son realidades. Aunque a veces nos cueste sentir que esto sea así.

Indefensión aprendida

Martin Seligman llevó a cabo un experimento con perros en el cual dividió a los animales en dos grupos. A ambos se les encerró en dos jaulas y se les expuso a descargas eléctricas ocasionales con el fin de alterar su estado emocional.
En el primer grupo los animales tenían la posibilidad de huir si presionaban una palanca. En el segundo grupo recibían la descarga hicieran lo que hicieran.
Posteriormente colocaba a los animales de los dos grupos en otra jaula en la que también recibían descargas eléctricas, pero era relativamente fácil escapar de ellas saltando una valla. El grupo que había tenido la posibilidad de presionar la palanca para escapar en la modalidad anterior conseguía librarse de la descarga en esta nueva situación saltando el obstáculo, sin embargo el grupo que había recibido las descargas anteriormente no hacía nada por escapar en la nueva situación pues habían aprendido que daba lo mismo lo que hiciesen y entraban en un estado que Seligman denominó Indefensión aprendida.
Posteriormente describió el mismo proceso en los seres humanos. Este se produce cuando la persona percibe que sus respuestas son independientes de los refuerzos o los castigos del ambiente, es decir, percibe como incontrolable la situación. En base a esta experiencia, si se mantiene lo suficiente en el tiempo, entra en un estado de desesperanza o indefensión. Antes de llegar a este estado, suele haber periodos de estrés y ansiedad.
Seligman se ayudó de la teoría del estilo atribucional (Descrita en el apartado siguiente) para explicar ciertas depresiones. Si una persona tiene la percepción de que haga lo que haga, en un determinado ambiente, el resultado negativo no va a variar, es probable que sus esfuerzos por escapar o modificar la situación desciendan hasta extinguirse y surja un sentimiento de desesperanza.

Teoría atribucional

La teoría cognitiva sostiene que la conducta del sujeto es función de la persona y el ambiente. La atribución es la relación causal que percibe un sujeto ante un acontecimiento o hecho. Generalmente ante acontecimientos predecibles no hacemos inferencias causales, no nos preguntamos por qué se enciende la televisión si pulsamos el botón rojo del mando, pero ante resultados inesperados se produce incertidumbre que necesita ser satisfecha con una explicación.
Las atribuciones causales siguen ciertas reglas y son responsables de pensamientos posteriores, cambios emocionales y guían conductas posteriores.  Las explicaciones se pueden clasificar en función de tres variables:
Estable – Inestable: Se refieren a fuerzas ambientales y pueden ser de dos tipos. En el caso de las estables se mantienen en el tiempo de forma constante. En el caso opuesto son transitorias. Así por ejemplo podemos atribuir una victoria en tenis viento que soplaba a favor de la trayectoria de la pelota en el último golpeo (Inestable) o a la superficie en la que se jugaba (Estable)
Capacidad – Motivación: Se refieren a fuerzas personales, la primera consiste en habilidades físicas y psíquicas. La motivación por otra parte constaría de intención y esfuerzo. Utilizando el ejemplo anterior, podemos atribuir una victoria en un partido a la musculatura del brazo del tenista (Capacidad) o a la preparación a conciencia que hizo para el torneo (Motivación)
Controlable – Incontrolable: Esta variable fue añadida por Weiner en 1985 y se refiere a la controlabilidad de las causas. Siguiendo el ejemplo propuesto, las conductas, pensamientos y emociones que experimentará el tenista si percibe el partido como algo en lo que puede influir “si juego bien tengo muchas posibilidades de ganar” o conductas, pensamientos y emociones que experimentará el tenista si  percibe el partido como algo que no controla “Haga lo que haga me van a machacar”.

Síntomas de depresión

Los síntomas de la depresión pueden ser muchos y muy variados, por lo que muchas veces no es fácil hacer un buen diagnóstico. Además suele cursar a la vez con otros trastornos, normalmente de ansiedad o de consumo de sustancias.
En general, para poder diagnosticar una depresión es necesario que estén presentes varios signos que afecten significativamente a nuestra vida. En especial, tienen que estar presentes dos de estos tres síntomas depresivos.
El primero es estar triste la mayor parte del tiempo por un periodo superior a dos semanas. Y que esta tristeza no se deba a causas externas como un duelo o el consumo de sustancias.
El segundo es la pérdida de interés por actividades que antes nos gustaba hacer.Normalmente, cuando sufrimos una depresión, aparece lo que se conoce como anhedonia, es decir, la incapacidad para sentir placer. Por ello, dejamos de disfrutar de aquellas cosas que antes nos resultaban agradables, lo que hace más fácil que caigamos en la inactividad, que como veremos, mantiene, en muchos casos, los procesos depresivos.
El tercero es el aumento de la fatiga y el cansancio. Normalmente cuando estamos deprimidos nos cuesta mucho trabajo o nos es imposible llevar a cabo nuestra vida normal. Este síntoma puede ser una alarma de que algo va mal.
Además de estos tres síntomas, también pueden aparecer otros, dependiendo del caso ante el cuál estemos. Estos son los más comunes.
Estado de ánimo irritable, en algunos casos, se puede confundir la depresión con otro tipo de problemas debido a que el estado de ánimo no es triste, sino relacionado con la ira. Sobretodo ocurre en niños.
Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño. Podemos oscilar entre el insomnio y la hipersomnia. Depende del paciente. En algunos casos hay exceso de sueño y en otros falta. Normalmente cuando hay insomnio, suele haber problemas asociados de ansiedad y estrés.
Cambios en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso. Al igual que en el sueño, el apetito también puede oscilar en ambos extremos. Puede haber una falta total de apetito o que el paciente regule de forma inadecuada sus emociones acudiendo a la comida. 
Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa. Este tipo de síntomas tienen que ver con las respuestas cognitivas relacionadas con la tristeza. Cuando nos encontramos deprimidos, es normal que sesguemos la percepción que tenemos de nosotros mismos y nos centremos en lo malo, en lugar de ser justos con nosotros y ver la totalidad de nuestras capacidades. 
Dificultad para la concentración. Entre respuestas cognitivas emocionales está la modificación de la atención para priorizar el procesamiento de estímulos que tienen relevancia para la supervivencia. En el caso de la depresión, al estar con estado de ánimo triste la mayoría del tiempo, nuestra atención se verá afectada y es posible que nos cueste concentrarnos en otra cosa que no sean nuestros pensamientos negativos. 
Problemas de memoria. Al estar afectada la atención, normalmente también lo está la memoria. Normalmente los pacientes que sufren depresión también tienen problemas de memoria. 
Movimientos lentos o rápidos. En el plano de las respuestas emocionales conductuales, el impulso puede oscilar entre los dos límites del continuo. Podemos notar enlentecimiento o agitación psicomotora.   
Sentimientos de desesperanza y abandono. En referencia a las respuestas cognitivas de la tristeza, ver el futuro de forma pesimista es muy común. 
Pensamientos repetitivos de muerte. Es muy común cuando estamos deprimidos pensar en la muerte. Puede ser de forma poco elaborada o por el contrario tener un plan meditado para intentar un suicidio. En cualquier caso, la intervención de un profesional de la salud mental es fundamental cuando parece este síntoma. 
Pérdida de interés por el sexo. Normalmente cuando el paciente se encuentra deprimido suele tener la líbido baja. Además, en muchos casos, los antidepresivos influyen de forma negativa en referencia a la sexualidad. No obstante, se trata de un efecto secundario del fármaco que si ocurre, se debe consultar con el especialista. 
Pérdida del interés por los demás. Cuando nos encontramos tristes, tenemos la tendencia al retraimiento social, lo que puede desembocar en una falta de interese general por las demás personas. Es muy común ver a las personas que padecen un trastorno depresivo aislarse durante el tiempo que dura el trastorno. 
Dificultad para tomar decisiones. Al estar afectadas la atención y la memoria y los pensamientos estar sesgados por las emociones de tristeza, en los momentos difíciles del trastorno, existe una dificultad patente para tomar decisiones. 
Verse con peor aspecto físico. Este síntoma tiene que ver con la percepción negativa de uno mismo que aparece en los momentos de estado de ánimo bajo. Además, se empeora fruto de la rutina diaria que suele llevar el paciente. 
No obstante, ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, la recomendación es que se pida ayuda lo más rápido posible a un especialista de la salud mental. Esto hace que se pueda atajar a tiempo y la recuperación sea más rápida.

¿Cómo saber si tienes depresión?: Test depresión

Para que puedas comprobar de una manera rápida si estás en riesgo de padecer depresión, he preparado un pequeño test psicológico para ayudarte. Sobra decir que este test es orientativo y no tiene validez para el diagnóstico. Solamente mediante una evaluación exhaustiva de un profesional de la salud mental se puede diagnosticar este trastorno. Puedes hacerlo tú o mandárselo a tus seres queridos.
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Tipos de depresión

Se han descrito en la literatura multitud de tipos de depresión. Hemos querido hacer un pequeño resumen de las que a nuestro juicio son las más importantes para que tengas información fiable sobre ellas.

Episodio depresivo mayor.

Se trata de una fase en la que sufrimos síntomas que nos hacen cumplir los criterios necesarios para ser diagnosticados de depresión mayor. En general, no ha habido historia anterior de depresión. Es la más común de todas.

Depresión estacional

Es muy común que en otoño e invierno nos sintamos algo más decaídos que en otros momentos del año. Hay personas que son más sensibles a este tipo de cambios y desarrollan un problema afectivo estacional. Es decir, durante los meses en los que hay menos luz, se sienten deprimidos.

Depresión postparto

Es un tipo de depresión que afecta a algunas mujeres que dan a luz tras el embarazo. Las causas son tanto ambientales, por los estresores relacionados con tener un hijo, como biológicas, y es que tras un parto, hay muchos cambios de corte hormonal y fisiológico. Estos factores pueden hacer que desarrollemos una depresión postparto.

Depresión endógena

La depresión endógena se considera un tipo de depresión en el cual, las causas de la tristeza son de origen interno. Es decir, déficits en ciertos neurotransmisores.

Trastorno bipolar

Se trata de un trastorno significativamente distinto a la depresión. Los pacientes que padecen un trastorno bipolar alternan las fases de manía con las fases de depresión. Para ser diagnosticado de trastorno bipolar, tenemos que haber sufrido un episodio maniaco o hipomaniaco. Al contrario que los episodios depresivos, este trastorno es más común en hombres que en mujeres.

Tratamiento para la depresión

Durante las últimas décadas, el tratamiento para la depresión ha mejorado notablemente. Antes, solamente existía la posibilidad de tratamiento farmacológico o terapias invasivas como la terapia electroconvulsiva para depresiones graves.Desde los años 60-70, con la aparición de la terapia cognitiva de Beck y el desarrollo de los fármacos antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que tienen muchos menos efectos secundarios que los antidepresivos tricíclicos, la eficacia es mucho mejor.

¿Cómo salir de la depresión?

Tenemos que entender que un trastorno del estado de ánimo es algo muy grave que afecta a nuestro estado emocional y requiere la intervención de profesionales de la salud mental.
En general hay dos grandes corrientes de tratamiento, la farmacológica y la psicológica. Esto hace que los mejores resultados se dan en combinación de las dos.
En la mayoría de los casos, el primer paso es activarse. Cuando nos encontramos deprimidos, la inactividad suele ser la tónica general de nuestro día a día. Por ello, programar actividades agradables, nos ayudará a ir poco a poco recuperando nuestro estado de ánimo. El ejercicio físico y el contacto social son especialmente importantes. Después, se suele pasar a una fase de reestructuración cognitiva, en la que se enseña al paciente a hacer mejores evaluaciones cognitivas. Y por último, si es necesario, se entrena en habilidades sociales y solución de problemas. Para evitar recaídas, una técnica que ha demostrado ser muy eficaz es el mindfulness.
Por ello, si crees que estás sufriendo un episodio depresivo, te recomiendo que busques ayuda lo antes posible. Invertir en tu desarrollo personal, es la mejor manera de prevenir este tipo de trastornos. 

¿Cómo superar la depresión?: ¿Cuál es la mejor manera de tratar la depresión?

Si crees que puedes sufrir este problema, te recomiendo pedir ayuda a alguien experto en salud mental. Entre los tratamientos eficaces para la depresión se encuentran los siguientes.
Terapia cognitiva para la depresión (Dobson 1989)
Terapia conductual para la depresión (Jacobson et al. 1996)
Psicoterapia interpersonal para la depresión (DiMascio et al. 1979) y (Etkin et al. 1989)
Terapia dinámica breve (Gallangher-Thompson y Steffen 1994)
De todas formas, si tienes dudas de qué funciona y qué no (Tanto en depresión como en cualquier ámbito), puedes consultar este artículo del blog sobre terapia científicamente validadas. En el, te muestro una herramienta muy útil para saber si el tratamiento que estás recibiendo está validado.
A continuación te detallo cómo es una intervención típica en este tipo de trastorno.

Primera fase de la intervención: Programar actividades agradables.

Tras una sesión o dos de evaluación, cualquier tratamiento empíricamente evaluado para la depresión, empieza, en primer lugar, por recomendar al cliente la activación conductual.
Esto hace que cuando nos encontramos en un estado depresivo, nuestro nivel de actividad es mucho menor que cuando nos encontramos bien psicológicamente.
La activación es un factor crucial para el éxito de la intervención.
Se trata de comenzar, muy poco a poco, a incrementar el número de actividades agradables del cliente.
Ten en cuenta, que cuando estamos deprimidos, generalmente perdemos la capacidad de disfrutar de las cosas que antes nos hacían felices. No pasa nada, es simplemente un síntoma.
Por ello, es recomendable comenzar por las actividades que antes generaban placer. Es normal que en las primeras semanas, la persona que padece este trastorno no consiga disfrutar de este tipo de actividades. Es cuestión de seguir intentándolo.
Hay una relación casi directa entre el número de actividades agradables de nuestro día y nuestro estado de ánimo. Es decir, hay una conexión entre nuestra rutina y nuestro estado emocional.
Si te fijas, normalmente, tus fines de semana cuentan con más estímulos reforzantes que el resto de días a lo largo de la semana.
Es cuando tenemos tiempo para ir al cine, practicar deporte, ver a nuestros amigos, compartir tiempo con nuestra pareja o cualquier cosa a la que nos guste dedicar el tiempo. Normalmente cuando realizo este tipo de actividades soy más feliz.
Estarás de acuerdo conmigo en que nos pasamos la semana esperando al viernes.

Segunda fase de la intervención: Gestión de emociones y pensamientos

En general, cuando el cliente ha conseguido activarse, la intensidad, la fecuencia y la duración de sus pensamientos negativos suele haber disminuido. Con ello también sus emociones desagradables. Ya tiene recursos para aprender a influir en su mente.
Es entonces, el momento de intervenir directamente en estas variables.
Desde el modelo clásico, lo que se hace en este momento es comenzar con la reestructuración cognitiva. Que básicamente lo que pretende es ayudar al cliente a modificar pensamientos automáticos negativos por pensamientos adaptativos.
A largo plazo, esta técnica también consigue cambiar creencias, mejorar la autoestima y cambiar variables de la personalidad. Pero el proceso es más lento que el del cambio de pensamientos.
En esta fase, a mí en particular, y siguiendo las tendencias de las investigaciones actuales, enseño al paciente a gestionar emociones con eficacia. Es importante que la persona que está tratándose entienda que tiene que ir haciendo los ejercicios que se proponen por su cuenta. 
Aprendemos a abrirnos a las emociones, a aceptarlas, a comprender lo que nos quieren decir y al final del proceso a regularlas. Es decir, a modificar su intensidad, frecuencia y duración. Eso hace que al final cambiemos la relación con nuestra mente durante este proceso.
Al final de esta fase, la mejoría de los síntomas suele ser significativa. No obstante, suele quedar trabajo que hacer, tanto para mejorar el nivel de bienestar como para prevenir recaídas.

Tercera fase de la intervención: Habilidades sociales y resolución de problemas

En esta tercera fase, lo que se busca es dotar de herramientas al paciente para que pueda resolver los desafíos del día a día con eficacia.
Dependiendo de las demandas y las dificultades del paciente se entrena en habilidades sociales y en solución de problemas.
Ambas técnicas han demostrado eficacia en los paquetes de técnicas que se han utilizado para tratar con eficacia la depresión.
En el caso de las habilidades sociales, se entrena a la persona en la emisión de conductas asertivas. Cuestiones como aprender a decir que no, pedir cambios de conductas que nos molestan, recibir críticas, recibir y hacer halagos y establecer límites.
Al final de este entrenamiento, el grueso del contacto social del paciente tiene que ser en tono asertivo. De esta manera, la persona siente que es más eficaz a nivel social, lo que repercute positivamente en su autoestima.
En el caso del entrenamiento en solución de problemas, se enseña a la persona a enfrentar de la mejor forma posible los problemas que aparecen en nuestro día a día. Se enseña a generar alternativas de solución, a tomar decisiones y a poner en marcha las soluciones elegidas.
Cuando acaba esta fase de la intervención, las personas que han acudido a terapia, tienen muchos más recursos que antes para hacer frente a las dificultades que aparecen en el día a día.

Fase final de la intervención: Prevención de recaídas.

En esta última etapa, de lo que se trata es que el paciente descubra las posibles situaciones de riesgo que le pueden llevar a caer de nuevo en un estado depresivo.
Una vez analizadas, se repasan todos los recursos que ha aprendido y cómo ponerlos en marcha.
Se hace hincapié en las señales que nos manda nuestro cuerpo cuando empieza a aparecer la tristeza.
También es recomendable entrenar en mindfulness, o meditación. Esta técnica es poderosísima y ha demostrado eficacia precisamente en prevenir recaídas en este tipo de trastorno. Se trata de entrenar la mente para aprender a vivir en el momento presente. Es decir en el aquí y en el ahora. Cada vez hay mayor evidencia hacia la utilización de esta técnica como herramienta para alcanzar el equilibrio. Eá basada en las técnicas milenarias de la meditación budista (dejando atrás todo el componente religioso).
Al entrenar en la capacidad de vivir en el aquí y en el ahora, se mejora considerablemente la capacidad de regulación emocional, esto hace que el paciente se de cuenta de las señales o síntomas que aparecen al inicio de un proceso depresivo, por lo que puede poner en marcha sus herramientas desde los primeros síntomas.
En esta fase, apenas hay sintomatología depresiva. La tristeza hace tiempo que ha dejado de influir en la vida del paciente. Pero se repasan todos los recursos que ya tiene para combatir los primeros síntomas y pueda seguir con su desarrollo personal. Junto con la meditación, conseguimos reunir una serie de recursos tremendamente valiosos.

Posibles dificultades a superar durante la terapia

En líneas generales, las dificultades siempre tienen que ver con la realización de los ejercicios propuestos por el psicólogo. Repasamos las dificultades más comunes.

Dificultades para activarse

En general, las principales dificultades que nos encontramos durante la terapia suelen ocurrir en las primeras sesiones.
Cuando uno se encuentra profundamente triste es complicado romper con el círculo vicioso de estar inactivo. Este estado generalmente implica que la persona tiene cada vez menos ganas de realizar actividades, por lo que, al fomentar aún más la inactividad, la tristeza se dispara.
Hay veces que las dificultades para superar la depresión tienen que ver con el lugar donde vive el paciente, puesto que puede que haya menos oferta de ocio, lo que nos obliga a ser creativos.

Respuestas emocionales

Las emociones tienen tres componentes o sistemas de respuesta. Las cogniciones, o pensamientos, las respuestas fisiológicas y las conductas.
En general, los pensamientos cuando nos encontramos tristes suelen ser negativos. Es más, se produce lo que se llama la triada de Beck, vemos nuestro futuro sin esperanza y nos centramos en todo lo malo que ocurre a nuestro alrededor y en nosotros mismos.
A nivel fisiológico, lo más normal es encontrase más cansado, tener problemas de apetito y sueño, un estado de activación bajo y solemos perder nuestro apetito sexual.
Las conductas impulsadas por la emoción en los momentos de tristeza suelen tener que ver precisamente con la inhibición de todo acto.
Con este panorama, es complicado convencer a una persona de que lo primero que tiene que hacer es activarse.
El principal problema suele ser la motivación, o más bien, la falta de motivación. La persona que acude a consulta necesita un motivo suficientemente grande para cambiar su rutina diaria.
En estos casos, casi hay que pedir un acto de fe para que sigan los consejos del terapeuta. Al principio, por mucho que nos mantengamos activos, el estado de tristeza perdura en el tiempo. La reducción de la tristeza no es inmediata.
Muchas veces es más fácil dejarse llevar por la respuesta emocional de quedarse en la cama que afrontar el tener que llevar una rutina activa. Pero al final, si nos dejamos llevar por la emoción, nuestro estado de ánimo solamente irá a peor.
La clave en las primeras etapas es que la persona confíe en el terapeuta. Que vea que este sabe lo que hace.
A mí, personalmente, me gusta enseñar estudios que demuestran la eficacia de las técnicas que le propongo. De esta manera, apoyo con datos lo que le estoy pidiendo.
En general, para que te hagas una idea, fomentar el ejercicio físico durante 5 semanas en sesiones de 20 a 60 minutos suele funcionar bastante bien para paliar los síntomas más graves de este mal.

Dificultades para cambiar pensamientos negativos por pensamientos adaptativos

Para aprender a cambiar pensamientos negativos por pensamientos adaptativos primero hay que entender que nuestra percepción del mundo no se corresponde exactamente con él. Hay muchas variables que median (como por ejemplo las emociones que estamos sintiendo o la autoestima).
Me gusta mucho poner el siguiente ejemplo:
Imagínate que te vas a la cama, y justo antes de acostarte escuchas un crujido. Es probable que pienses que es la madera del edificio dilatándose por el calor.
Ahora, imagínate la misma situación, pero acabas de terminar de ver una película de miedo. Probablemente pienses que hay alguien en tu casa.
Con este ejemplo me gusta ilustrar cómo una emoción previa a una situación puede influir en nuestra percepción.
No obstante, hay muchas personas que tienen dificultades para comprender que nuestra percepción de los hechos es subjetiva y se puede cambiar.

No cumplir con las tareas para casa que se asignan

Creo que es el problema más frecuente con el que nos encontramos los psicólogos. El incumplimiento de las tareas para casa dilatado en el tiempo. Es decir, no hacer los ejercicios que se recomiendan. 
Desde mi punto de vista es el mayor predictor de fracaso de una terapia. Al final es lo mismo que si vas a un entrenador personal para que te haga una tabla de ejercicios sigues haciendo lo mismo que siempre. Por lo que es imprescindible realizar los ejercicios.
Es totalmente normal que no veas cambios en tu estado de ánimo si caes en esta trampa.
Por ello, a mí me gusta trabajar con personas motivadas que realmente quieren mejorar su vida.
Aunque es totalmente normal que la motivación fluctúe con el tiempo. Por eso, cuando hace falta, recurrimos a la entrevista motivacional.
Esta técnica intenta poner encima de la mesa todos los pros y los contras de realizar un cambio determinado. Y te aseguro que suele haber muchos más pros que contras en el lado del cambio.

No entender en qué consiste una técnica específica

Somos humanos, y la comunicación a veces es errática. Muchas veces no nos entendemos bien o los psicólogos hablamos en un lenguaje demasiado técnico (suele ser esto…). Pero el resultado es que la persona que acude a terapia, no entiende bien lo que tiene que hacer, por lo que los resultados no son los óptimos.
Para intentar compensar este tipo de problemas, una táctica que suelo realizar es dar material audiovisual complementario para que pueda ser repasado en casa.
Así mato dos pájaros de un tiro. Primero me aseguro de que la técnica que explico queda clara y segundo, la persona que acude a mí, tiene disponible para siempre una herramienta que le puede servir durante toda su vida.

¿Qué pasa con la medicación?

El tema de la medicación siempre tiene que llevarlo un médico. En este caso, a poder ser, psiquiatra.
Ellos son los expertos que dictan cuándo y cómo tomar la medicación.
La única recomendación que tengo que hacer aquí es que nunca nunca nunca y bajo ningún concepto tomes decisiones acerca de la medicación sin consultar con un especialista.
Nada de dejar de golpe las pastillas ni aumentar dosis ni tomarla solamente algunos días.
Hay que seguir la pauta al dedillo. Que los psicofármacos no son ningún juego. Siempre consulta a tus profesionales de referencia.

¿Qué haría yo si me encontrase deprimido?

Pues sinceramente, si me encontrase deprimido, lo que haría desde los primeros síntomas sería pedir cita con un psicólogo.
Además, me cercioraría que el tipo de tratamiento que vamos a hacer es el de elección. Más que nada, porque el servicio no suele ser barato.
Las terapias, tienen una duración variable, pero en torno a los 4-6 meses la mejoría suele ser significativa. (Ojo, dependiendo del caso…) Ten en cuenta que pueden influir otras variables, como la autoestima o la carga genética.

¿Cómo ayudar a una persona con depresión?

En líneas generales, lo que necesita un paciente de nosotros para combatir la depresión es apoyo, y a veces es tremendamente complicado cuando la persona que está deprimida es un familiar o nuestra pareja. Lo primero,  no hay que obligarle a salir de casa por la fuerza, o a salir a hacer ejercicio, sino animarle para que lo haga. Pero no tenemos que caer en el error de forzarle, ya que probablemente se ponga a la defensiva con nosotros, claro que también depende de su personalidad. Tampoco esperar que salga de él mismo… En muchas ocasiones no sucederá.
También podemos ayudarle a que se tome los medicamentos e intentar estar ahí cuando necesite hablar de cómo se siente.
Intentar comprender que él no está así porque quiere suele ser un buen primer paso. Poco a poco, si estamos a su lado y le animamos a pedir ayuda, a ir saliendo poco a poco y empatizamos con él, se verá respaldado y comprendido.
No obstante, tenemos que tener en cuenta que nuestra tolerancia a la frustración se va a ver puesta a prueba. Ya que, como decíamos más arriba, la depresión es el trastorno más incapacitante en el momento actual.

¿Qué puedo hacer para evitar una depresión?

Como hemos visto a lo largo del artículo, la depresión es un trastorno mental con múltiples causas, genéticas y ambientales. Desde nuestros antecedentes personales y familiares a nuestra personalidad tienen influencia. 
Como es evidente, nada podemos hacer para cambiar nuestros genes, ni nuestra historia personal, por lo que tenemos que dirigir nuestros esfuerzos hacia aquellas variables que son modificables.
Por un lado, mantener una vida activa que fomente el bienestar nos prevendrá de padecer un trastorno depresivo mayor. Por ello, las recomendaciones que siempre hago son la programación de actividades agradables. En especial el ejercicio físico y el contacto social, y la práctica habitual del mindfulness.
Y es que esta técnica, ha demostrado ser especialmente efectiva para evitar recaídas en episodios depresivos.
Otra variable que se relaciona con la vulnerabilidad es la tendencia a la rumiación de la persona. Para poder trabajar con éxito esta variable psicológica, es necesario ponerse en manos de un profesional. Si tienes tendencia a preocuparte por las cosas, no te quedes quieto a esperar que el problema sea más grave, ponte en contacto con un profesional de la psicología para que te pueda ayudar a gestionar este tipo de pensamientos mejor.
En líneas generales, podemos decir que mantener una vida activa, tener metas y proyectos y manejar de forma adecuada nuestras emociones, te ayudará a prevenir este problema y a ser más feliz. 

Conclusiones para combatir la depresión: ¿Cómo salir de la depresión?

Simplemente te he querido ofrecer una visión hacia lo que es una intervención eficaz para el trastorno depresivo.
Por supuesto que cada persona es un mundo y los factores desencadenantes y que mantienen el estado de tristeza son diferentes. Pero en rasgos generales este sería el esquema fundamental.
Este artículo no pretende ser una revisión exhaustiva de las terapias eficaces para el trastorno depresivo. Simplemente quería esclarecer lo que hacemos en consulta los psicólogos. Para revisiones exhaustivas tienes otras webs como las guías cochrane.
Ahora te toca a ti. Espero que te haya gustado, y ya sabes, cualquier duda, o por mail o en los comentarios. Ya sabes que solamente quiero que seas más feliz.

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11 Comentarios

  1. Beatriz

    Fantástico resumen Jesús;
    también encuentro muy útil a veces trabajar la autoestima, que apuntala esos comportamientos asertivos que mencionas;
    Creo que es muy sano que este tipo de información se extienda y que la gente en general conozca en qué consiste este tipo de tratamientos,
    Un saludo!!

    Responder
    • Jesús Matos

      Me encanta ese apunte Beatriz.
      ¡Un fuerte abrazo!

      Responder
  2. Juan

    Muy bien Jesus te felicito, en horabuena, bendiciones para ti, y que sigan los exitos y la prosperidad en tu vida y la de los tuyos. Muy buenos consejos o tips de terapias, a mi particularmente me ha ayudado el tratar de mantener nuestra mente ocupada, y no no darte tiempo de pensar en la situacion o situaciones que desencadenan tus crisis depresivas. Tambien tener una actitud positiva siempre, tratar de estar con buen animo, y saber que todo pasara, pues hay momentos muy tristes en tu vida, pero Dios siempre va a estar a tu lado para ayudarte……Animo…….La vida es muy corta para no vivirla….aunque a veces escribir esto es facil, lo dificil viene cuando te toca….pero no hay nada imposible, luchemos por estar mejor y mejor. Si podemos

    Responder
    • Jesús Matos

      ME alegro mucho de que te haya gustado Juan. ¡¡Un abrazo enorme!!

      Responder
  3. Mari Carmen

    Hola Jesus.
    Toda mi vida he lidiado con la depresión, es mi eterna acompañante. Por eso soy experta en salir de ellas 🙂
    Tengo un mantra que repito internamente todos los días para mantenerme a flote.
    Te lo regalo por si a alguien le sirve.
    «Soy libre de toda culpa.
    Soy soberana de mi vida, mi ser, mis decisiones y mi energía. Mi energía es mía y sólo mía. TODO ESTÁ BIEN.»
    Te aseguro que el HP interno que no para de hundirte, lo tiene crudo cuando lo paras en mitad de su discurso y le dices…
    «y que? Todo está bien.»
    Con esto me refiero a mi mundo exterior, ese que exige que sea perfecta y diga a todo que si. Que esta bien si soy como soy… No pasa nada si me levanto tarde o la casa está sin arreglar. Esta bien si no resuelvo los problemas de los demás. Me quiero y me cuido.
    Es mi salvavidas. Espero que sirva.
    Un abrazo
    Me encanta leerte

    Responder
    • Jesús

      Muchísimas gracias por tu aportación Mari Carmen. Un placer tenerte por aquí siempre.
      ¡Un abrazo!

      Responder
  4. Kiko Serrano

    Vya has dejado poco margen esta vez,
    Como has concluido, parece una panorámica muy general pero muy acertada.
    Yo me paso los viernes por la tarde esperando ansioso al lunes!
    Es curioso el cambio de percepción que tienes cuando aprendes a intuir los presagios de desesperación y tristeza. Estar atento y caminar consciente es imprescindible para detectar los limites de las caídas emocionales.
    Un abrzo!

    Responder
    • Jesús

      ¡Muchas gracias por tu comentario Kiko! Un abrazo enorme

      Responder
  5. Redpsi

    ¡Hola a todos! Me ha gustado mucho este post, detalla perfectamente todos los aspectos que se relacionan con la depresión. Este tipo de información es muy interesante, debería conocerla todo el mundo. ¡Un saludo y gracias por compartir!

    Responder
  6. Redpsi

    ¡Hola! Me ha gustado mucho este post, detalla perfectamente todos los aspectos que se relacionan con la depresión. Este tipo de información es muy interesante, debería conocerla todo el mundo.
    ¡Un saludo y gracias por compartir!

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