Superar la tristeza

por | 27 Dic, 2017 | tristeza

como superar la tristeza

¿Qué es la tristeza?

La tristeza es una emoción que absolutamente todas las personas hemos sentido en alguna ocasión.
Se trata de una reacción del cuerpo ante una situación determinada. En líneas generales, los desencadenantes de la tristeza suelen ser situaciones en las que hay una pérdida o en las que percibimos que hemos actuado con poca eficacia.
Nuestro cerebro ha evolucionado durante miles de años para que seamos seres emocionales. Por ello, todas las emociones, han supuesto en algún momento de nuestra historia como especie, una ventaja adaptativa.
La tristeza, también cumple sus funciones. Y aunque en ocasiones no nos guste experimentarla, tenemos que tener en cuenta que es vital para nuestra salud mental y física.
Una de las funciones principales de la tristeza es que procesemos el acontecimiento que ha desencadenado la emoción. Por ejemplo, si fallece un familiar, necesitamos un tiempo para pensar y asumir esa pérdida. Es normal que ante este tipo de acontecimientos nos encontremos algo más bajos de ánimo.
Otra función de la tristeza es provocar la empatía en los demás. Y es que nuestro sistema nervioso cuenta con mecanismos de conexión y estructuras que nos ayudan a leer las emociones de los demás. Al provocar esa empatía en nuestros seres queridos, generalmente nos intentan ayudar. Es una especie de alarma para los demás para que se vuelquen con nosotros.
La psicología lleva años estudiando las emociones y los sentimientos, y los estados de tristeza siempre han sido objeto de curiosidad y de estudio.
Por ello, ahora, contamos con un grueso de evidencias científicas que nos permiten entender esta emoción. Ahora sabemos que se trata de una reacción de nuestro cuerpo para intentarse adaptar al medio de la mejor manera posible.

Causas de la tristeza

Como avanzábamos en la introducción, las principales causas de la tristeza son dos. Por un lado, la percepción de una pérdida y por otro la percepción de poca competencia.
Hay multitud de situaciones que implican pérdidas que nos hacen estar tristes. Puede ser desde perder a un ser querido, la pareja, una oportunidad, el estatus, el trabajo, un objeto o padecer una enfermedad.
Todas estas situaciones pueden desencadenar en nuestro cuerpo la emoción de tristeza.
Otro tipo de situaciones que nos pueden hacer estar tristes son aquellas en las que vemos que podíamos haberlo hecho mejor.
Ante la frustración de no haber dado lo mejor de nosotros mismos, es normal que aparezca la tristeza y la decepción.
Por ejemplo, si ante una oportunidad de ascender en nuestro trabajo, no percibimos que hemos sido lo suficientemente competentes, podemos sentir decepción y tristeza. Lo que intenta nuestro cuerpo es que analicemos las causas de este problema para que en el futuro, no se vuelva a repetir.
Si te fijas bien, la tristeza, aunque es incómoda y nadie desea experimentarla, es una emoción que nos ayuda mucho a estar adaptados a esta vida.
También, como te comentaba en la introducción, los seres humanos somos capaces de empatizar con nuestros iguales. Las neuronas espejo hacen que seamos capaces de descifrar y sentir en nuestras propias carnes la emoción que está experimentando la persona que tenemos delante.
Tenemos que tener claro, que la tristeza no es una enfermedad ni nada patológico. Es simplemente una reacción emocional de nuestro cuerpo.  Por ello, no nos debemos alarmar si en algún momento vemos que estamos algo más decaídos o nuestro estado de ánimo es bajo.

Función adaptativa de la tristeza

Durante miles de años, el ser humano ha evolucionado hasta convertirse en lo que es. Y como absolutamente todas las emociones, la tristeza, ha tenido un papel decisivo en esa evolución.
Los cambios en las especies se realizan por selección natural, que es un proceso por el cual la naturaleza premia con la supervivencia a los individuos que mejor se adaptan al ambiente. Es por ello que la tristeza ha sido clave en el desarrollo del ser humano, vamos a ver cómo y por qué.
El ser humano es un animal que vive en sociedad y como tal, si está solo no sobrevive. Imagínate lo que tiene que ser estar en mitad de la jungla hace 150000. La vida era dura incluso para una tribu, no te quiero contar lo que suponía para un individuo solo. Además los humanos que decidiesen ir por su cuenta difícilmente tuvieron descendencia (Por aquello de que hacen falta dos) por lo que somos los nietos de los nietos de los que vivían en tribus.
La naturaleza se las ingenió para que cuando algún individuo sufría una pérdida, de cualquier tipo, ya fuera de un familiar, de estatus, de posesiones, se pusiese en marcha un mecanismo que le hiciese parar en seco y ponerse reflexivo a cerca del por qué de la pérdida. A su vez, este mecanismo generaba emociones de empatía y de compasión entre los miembros de la tribu para que se acercaban a consolarlo. A su vez animaban y empujaban a seguir con el día a día, ya que no se podían permitir ir a cazar un mamut con un miembro menos.

Función de la tristeza en la sociedad actual

El mecanismo ha sido pulido desde hace miles de años y cumple su función perfectamente en el contexto en el que se desarrolló. El problema es que la sociedad actual poco tiene que ver con aquella jungla hostil.
Ahora cuando sufrimos una pérdida de cualquier tipo, como entonces, nuestro cuerpo hace que nuestra actividad descienda y nos ponemos igual de reflexivos que entonces para encontrar el por qué. Pero ya no vivimos en tribus, y ya no hay que cazar mamuts por lo que nuestros allegados lejos de empujarnos a realizar actividad, nos cuidan y nos dejan con nuestra tristeza. En un primer lugar se produce un acercamiento de las personas queridas, pero si la tristeza perdura en el tiempo, el acercamiento va siendo cada vez menos evidente hasta irse disolviendo.
Nosotros cada vez nos encontramos más hundidos, mas solos, la reflexión se convierte en obsesión y todo se tiñe de negro.

¿Cómo superar la tristeza?

La clave para aprender a superar la tristeza es precisamente aprender a regular emociones con eficacia.
Para ello, tenemos que entender que las emociones no son ni malas ni buenas, sino que simplemente es nuestro cuerpo intentándose adaptar a una evento. La clave es no enredarse en ellas ni dejar que nos influyan en nuestra vida. Por ejemplo, si día nos sentimos tristes, aunque lo que nos apetezca es quedarnos en la cama, la clave es seguir con nuestra vida. De esta manera poco a poco la tristeza será cada vez menos intensa.
Por supuesto esto no quiere decir que bloqueemos esta emoción y no nos permitamos sentirla. Esta estrategia sería de las peores que podríamos poner en marcha, ya que lo que conseguiríamos sería precisamente lo contrario, estar cada vez más tristes.
En líneas generales, para mejorar nuestro estado de ánimo, una de las mejores ideas es combatir la inactividad con actividades agradables. El ejercicio físico es especialmente eficaz en estos casos, pero también podemos dedicar el tiempo a las actividades que más nos gustan.
Otra buena estrategia es fomentar el contacto social. Somos animales que han sobrevivido en este mundo en sociedad durante miles de años. Por ello, necesitamos de los demás para estar en equilibrio emocional. Se ha demostrado que hablar con otra persona de cómo nos sentimos, nos ayuda a que la emoción sea menos intensa, menos duradera y menos frecuente. Contar con un buen repertorio de habilidades sociales será clave para regular esta sensación.
Una técnica que funciona realmente bien a la hora de regular emociones es el mindfulness. El mindfulness se ha basado en la meditación budista, y lo que pretende es que atendamos al momento presente sin juzgar. Si estamos lo suficientemente entrenados en esta técnica, podremos observar nuestra emoción de tristeza sin caer en el error de enredarnos en los pensamientos que nos produce y seremos capaces de elegir nuestra conducta.

Cómo superar un duelo

Cuando perdemos a un ser querido, nuestro cuerpo genera una serie de emociones para que nos adaptemos al cambio. Estos periodos suelen ser tremendamente duros ya que en general, a nadie nos gusta sentirnos tristes.
La clave es aprender a gestionar ese dolor. Nunca intentar olvidar. Con el tiempo, si aprendemos las técnicas necesarias y dejamos que el cerebro procese la información de forma correcta, podemos salir fortalecidos de la situación.
No se trata de olvidar a la persona fallecida, sino de recordarla con una sonrisa. En el proceso de duelo vamos modificando nuestra forma de reaccionar. Al principio es normal sentir rabia, culpa, tristeza o ansiedad, pero poco a poco, estas emociones dejan paso a la nostalgia, la aceptación e incluso el bienestar.

Cómo superar una ruptura de pareja: Tristeza de amor

Una de las situaciones más comunes y que generan más dolor es precisamente romper con una pareja. Se trata de un periodo en el cual tenemos que reconstruir nuestra vida desde abajo.
Nos surge la siguiente pregunta ¿Qué hacer cuando estás triste por un amor no correspondido o imposible?
Cuando llevamos mucho tiempo al lado de una persona, nos acostumbramos a vivir a su lado. Por lo que es normal que un gran número de situaciones se asocien con recuerdos que nos hacen sentirnos tristes, ansiosos o enfadados.
Podemos aprovechar este momento tan difícil para aprender muchas cosas de nosotros mismos, en los momentos de dolor, somos capaces de superarnos a nosotros mismos cada día, y por lo tanto adquirimos multitud de herramientas que podremos utilizar durante toda nuestra vida.
Por ello, la clave para crecer durante el periodo de ruptura, es tomarse la situación como un reto para salir fortalecido. Cambiar el paradigma de sentirnos víctima a sentirnos supervivientes.

¿Qué es la tristeza desde la psicología?

La psicología considera la tristeza como una emoción básica, que aparece siempre ante una pérdida o ante la percepción de poca eficacia.
La pérdida puede ser de cualquier tipo, ya sea de un objeto material, de una oportunidad, de un ser querido o incluso del estatus.
Por ello, ante este tipo de situaciones es completamente normal sentir esta emoción.
La tristeza lleva con nosotros como especie, miles de años, es decir, que tiene una función biológica clara. Y esta es ayudarnos a adaptarnos al medio en el cuál vivimos. Muchas veces, nos empeñamos en nos sentir esta emoción, pero en realidad sentirnos de este modo nos puede ayudar mucho.
Cuando estamos tristes nos ponemos más reflexivos e introspectivos. Este impulso nos ayuda a integrar en nuestro sistema de creencias la pérdida que estamos viviendo para así aprender de la experiencia e intentar prevenir futuras pérdidas.
Por otro lado, funciona como una señala de alarma para nuestros seres queridos. Todos tenemos la tendencia a ayudar a las personas que se encuentran tristes a nuestro alrededor. Por lo menos en un primer momento.
Por ello, cuando estamos tristes, estamos consiguiendo dos cosas a la vez. Por un lado, fomentar el apoyo social de nuestros iguales, y por otro, integrar lo que ha ocurrido.

Factores implicados en la tristeza

Hay multitud de factores implicados en la tristeza que experimentamos en un momento dado.
Para empezar, tenemos que tener en cuenta nuestra carga genética. Nuestros genes tienen una influencia de hasta un 60% en nuestra personalidad. Y aunque solamente nos predisponen a ser de una determinada manera, la influencia es más que notable.
Por ejemplo, si tenemos unos padres que tienen tendencia a estar alegres la mayor parte del tiempo, es más que probable que nosotros también seamos de esta manera.
Después está la parte ambiental, que serían todas aquellas vivencias o situaciones que hemos pasado durante todos los años de nuestra vida. Todos los aprendizajes que hemos ido haciendo, tendrán mayor o menor influencia en la emoción que sentimos en un momento dado.
La psicología ha demostrado que nuestras emociones, siempre tienen un desencadenante. Puede ser una situación, un pensamiento, una conducta, una sensación física o incluso otra emoción. Lo que ocurre es que en muchas ocasiones no somos lo suficientemente inteligentes emocionalmente para adivinar este desencadenante.
En algunas ocasiones, sentir emociones incómodas o “emociones negativas” nos puede hacernos sentir tristes acerca de cómo nos hemos sentido en una situación. Por ejemplo, si reaccionamos con ira ante las malas notas de nuestro hijo, podemos sentirnos tristes por haber experimentado esta emoción

Diferencias tristeza y depresión

La principal diferencia entre la tristeza y la depresión es que la tristeza es una emoción completamente normal y la depresión es un trastorno que puede llegar a ser muy grave.
La clave para saber si estamos tristes o estamos deprimidos es saber si la tristeza nos está influyendo de manera significativa en nuestra vida diaria. Si nuestro estado de tristeza nos influye de forma negativa en alguno de los ámbitos de nuestra vida, puede ser hora de pedir ayuda profesional
Dentro de la psicología clínica, se considera que los síntomas de la depresión pueden ser muy variados. Uno de los criterios diagnósticos principales es que nuestro estado emocional sea tristeza la mayor parte del tiempo durante dos semanas. Otro importante criterio es la pérdida de apetencia por hacer actividades que antes resultaban agradables.
Hay más síntomas que podemos experimentar, como ideación suicida, falta de energía, problemas de sueño y apetito, dificultad para tomar decisiones o falta de apetito sexual. En ocasiones, podemos somatizar en nuestro cuerpo las emociones y pueden aparecer molestias como dolores de cabeza, tensión muscular, problemas de estómago o ser más vulnerables a ciertas enfermedades.
Ante un problema extremo como puede ser el fallecimiento de un familiar, estos síntomas pueden tratarse de reacciones normales. Sentir este tipo de emociones no significa que tu salud mental está resintiéndose, sino todo lo contrario.

Triple sistema de respuesta en la tristeza

Todas las emociones humanas tienen un triple sistema de respuesta. Esto quiere decir que las reacciones provocadas por esta emoción se dan en varios niveles distintos.

Respuestas cognitivas: Pensamientos tristes

Las respuestas cognitivas se refieren a todos los sesgos cognitivos, atencionales y de memoria que se dan cuando sentimos esta emoción.
Es muy común, cuando nos encontramos tristes, interpretar la realidad de forma más pesimista a lo normal. En general, distorsionamos la imagen de nosotros mismos, el futuro y nuestro alrededor. Por ello, cuando estamos tristes, tenemos que aprender a no dar demasiada importancia a las interpretaciones que hacemos, ya que estas, pueden desencadenar más tristeza.
A su vez, cuando nos encontramos tristes, tendemos a recordar momentos tristes de nuestra vida, y a su vez a atender a los estímulos negativos del medio. 

Respuestas fisiológicas de tristeza.

A nivel fisiológico, la tristeza produce, moderados incrementos de la tasa cardiaca, presión arterial, bajada de la velocidad del metabolismo y elevación de la actividad neurológica que se mantiene en el tiempo.
Estas respuestas fisiológicas tienen que ver con la disminución de la apetencia por realizar actividades que antes nos gustaban y una disminución de la energía

Respuestas conductuales de tristeza

Cuando nos encontramos tristes, solemos tener menos ganas de hacer cosas. El peligro de esto es caer en la inactividad si nos dejamos llevar por la emoción. Corremos el riesgo de entrar en un círculo vicioso de tristeza, pocas ganas de hacer cosas, inactividad y a su vez aún más tristeza. Por ello es recomendable que cuando nos encontramos tristes, programemos actividades que nos gustan.

¿Cómo ayudar a una persona triste?

Otra de las funciones de la tristeza, como hemos comentado, es precisamente provocar el apoyo social. Si pensamos en un ser querido que se encuentra triste, seguramente lo que nos pida el cuerpo sea brindarle nuestra ayuda.
Es precisamente esto lo que tenemos que hacer cuando alguien se encuentra triste. Brindarle nuestra ayuda y comprensión.
La clave está en animar, pero no forzar. Como hemos visto una de las mejores cosas que podemos hacer cuando estamos tristes es realizar actividades agradables, por lo que es buena idea proponer y fomentar este tipo de actividades con las personas que se sienten tristes. Aunque tenemos que entender que para ellos es tremendamente difícil, por lo que tenemos que evitar presionarles.
También establecer un clima de comunicación agradable, para que la persona triste pueda expresarse emocionalmente con nosotros sin problemas. Generalmente, pasar las emociones por el filtro de las palabras, nos ayuda a la gestión emocional.
Como ideas principales para ayudar a alguien que está triste, podríamos resaltar, anímales a realizar actividades que les gusten y que se sientan apoyados y escuchados. Siempre desde el respeto y la comprensión. Ya que es su proceso y nosotros no somos quién para intentar forzarles a hacer nada que no quieran hacer.

¿Cómo dejar de estar triste?

Lo primero que tenemos que recordar es que la tristeza es una emoción que cumple una serie de funciones. Por lo que en ocasiones, es necesario estar triste. Es en estos momentos de vulnerabilidad en los que aprendemos más cosas sobre nosotros mismos.
Y es que una de las funciones de la tristeza es precisamente fomentar la reflexión y la introspección. En los peores momentos de nuestra vida solemos conectarnos mucho más con nuestro lado emocional. Si lo hacemos de la manera correcta, ayudaremos a nuestro cerebro a integrar la información emocional con nuestras creencias y pensamientos.
Para mí esto es el desarrollo personal. Crecer con cada experiencia, sea positiva o negativa. Todos los aprendizajes que realizamos en la vida tienen un impacto en cómo somos. Por ello, ante las pérdidas, que es precisamente cuando suele aparecer la emoción de tristeza, podemos valernos de la información que nos brinda nuestro cuerpo para desarrollar nuevas estrategias y herramientas que nos permitan gestionar futuras situaciones adversas.
Una vez dicho esto, cuando la tristeza deja de ser adaptativa para empezar a convertirse en un problema (esto sucede cuando estamos tan tristes que afecta en algún área importante de nuestra vida), tenemos que aprender qué actividades nos pueden ayudar a regular esta emoción.
No se trata de dejar de estar triste, sino de seguir con nuestra vida a pesar de que nos encontremos algo más bajos de ánimo. Por eso me he animado a contarte 10 ideas para superar la tristeza.

¿Qué hacer cuando estás triste?: 10 ideas para superar la tristeza

Cada emoción tiene una función. Es decir, nos ayuda en algo. Es cierto que hay emociones agradables y otras que no lo son tanto, pero todas ellas, en algún punto de nuestra vida, nos han servido para sobrevivir. Lo malo es quedarse enganchado y no saber cómo superar la tristeza
La tristeza surge siempre ante una pérdida. Puede ser de un ser querido, de un puesto de trabajo, de un objeto o del estatus socio-económico. El cerebro, ante este acontecimiento, nos hace ponernos reflexivos, nos para en seco para pensar sobre lo ocurrido. A su vez, manda una señal a los demás para que nos ayuden. (Piensa en una amiga o en un amigo que esté llorando. ¿Qué te pide el cuerpo? Efectivamente, ayudar).
No hay ningún problema en estar triste. No obstante, está bien tener estrategias para no quedarse anclado en la tristeza. Es decir, saber regular la emoción.
Voy a presentar mis 10 estrategias preferidas.

1. Hacer deporte

El deporte es una de las actividades que han demostrado ser más eficaces a la hora de superar la tristeza. Hay estudios que indican que es igual de efectivo que los antidepresivos. Pero además evita las recaídas.
En mi caso particular, lo utilizo desde hace un tiempo y la verdad es que nunca me he sentido más lleno de energía que ahora.
Cuando estamos tristes es muy buena estrategia salir a hacer deporte. Mucho mejor si es al aire libre, ya que la luz del sol también se relaciona con el estado de ánimo.
Si podemos hacerlo acompañados, muchísimo mejor.
La intensidad con la que hagas deporte depende de tu estado de forma y tus hábitos. Si estás acostumbrado a entrenar fuerte, no hay nada mejor para la tristeza que darte una buena paliza.

2. Hablar con un amigo

El ser humano es un animal social, por lo que necesitamos de otros para regular nuestras emociones.
El apoyo social actúa como factor de protección ante el estrés y la depresión. Parece que si tenemos una buena red de contactos, nuestras probabilidades de sufrir trastornos psicológicos son menores.
No importa el número de contactos que tengas en tu Facebook o en tu teléfono, lo que importa es cómo percibas tu red social (La de verdad). Es decir, si te sobran amigos pero te ves solo, no vas a obtener las ventajas del apoyo, mientras que si tienes una red menos extensa, pero te sientes apoyado, gestionarás las emociones mucho mejor.
El hecho de hablar con otra persona de lo que te entristece es un estilo de afrontamiento muy saludable.
Parece que simplemente con contar lo que nos preocupa, nos sentimos descargados.
Cuando a mi me ronda una preocupación o algo que me entristece, siento la necesidad imperante de contárselo a alguien. Por fortuna, tengo amigos y familiares que me brindan apoyo incondicional. Me siento escuchado, y mi sensación de tristeza se disipa pronto.

3. Planificar una actividad que te guste

El estado de ánimo depende directamente del número de actividades agradables que planeamos en nuestro día a día.
Si aumentamos estas actividades, nuestras emociones positivas suben irremediablemente. Si hacemos lo contrario, nuestro estado de ánimo se ve afectado.
Por ejemplo, compara cómo te sientes un fin de semana en el que tienes planes que te apetecen mucho con un lunes después de vacaciones.
Nada que ver ¿No?
Una de las primeras cosas que recomendamos los psicólogos cuando alguien está bajo de ánimo es la planificación de actividades agradables.
Cierto es que cuando alguien está triste, apenas le apetece moverse de la cama. No ocurre nada por encontrarse así durante un par de días después de un golpe de la vida, el problema es si nos mantenemos inactivos demasiado tiempo.
La mejor idea para superar esta situación es que programes por lo menos una actividad que te guste al día.
Puede ser que estés tan triste que la actividad ni siquiera te guste. No pasa nada, esto se llama anhedonia, simplemente fuérzate a estar activo y verás como a los pocos días te encuentras mejor y eres capaz de disfrutar tus actividades preferidas.
Además, cuantas más actividades de este tipo hagas en tu día a día, menos probabilidades tendrás de tener autoestima baja

4. Escribir

Escribir sobre lo que te atormenta es una excelente forma de regular emociones. El simple acto de poner palabras a lo que sentimos nos ayuda a dar coherencia a las situaciones que nos ocurren en el día a día.
Al hacerlo, la intensidad, la frecuencia y la duración de la tristeza bajará. Puede ser que los primeros días que escribas, experimentes el efecto contrario, pero si mantienes esta práctica, poco a poco notarás los beneficios.
Las emociones son como un pantano. Si no las expresamos, o mantenemos la compuerta cerrada, irremediablemente se desbordará, y la riada nos hará mucho daño. Si por el contrario, mantenemos las compuertas abiertas, el río siempre fluirá, y aunque llueva mucho, nunca nos veremos desbordados.
Llevar un diario emocional es una idea excelente. Si escribes con frecuencia, cogerás práctica en expresar emociones. Notarás que tu mente se acostumbra a ello y poco a poco las sensaciones que experimentes serán menos intensas hasta convertirse en suaves.

 5. Escuchar música

La música es una herramienta genial para modificar tus emociones. Es capaz de transmitir muchísimos matices emocionales. Tiene la capacidad de evocar recuerdos, de transformar nuestro estado de ánimo.
Podemos utilizarla de dos formas cuando estamos tristes.
En un primer lugar, cuando nos sentimos cargados emocionalmente, es buena idea ponernos música triste para ponernos reflexivos y dar rienda suelta al llanto. Es una buena opción en los primeros momentos.
Después, pasado un rato, ya desahogados, podemos cambiar el registro a música que nos genere emociones de euforia. De esta manera conseguiremos cambiar nuestro estado de ánimo en pocos minutos.
Podemos acompañar nuestro ejercicio físico de música para potenciar sus efectos.
Durante toda mi vida he utilizado esta herramienta para gestionar mis emociones, y hasta ahora, no me ha ido nada mal.

 6. Practicar mindfulness

La meditación, o mindfulness, ha demostrado en numerosos estudios ser muy eficaz para combatir los síntomas de la depresión. A parte de ayudar con la regulación emocional, ayuda a gestionar pensamientos negativos.
Está demostrado que las recaídas una vez superada una depresión, son mucho menos frecuentes si practicamos esta técnica.
Para mí es una forma de afrontar los golpes de la vida inigualable. Con tan solo empezar a meditar, noto como el malestar se va disolviendo poco a poco.
Es cierto que requiere cierta práctica, pero una vez comiences, te convertirás en un auténtico fan de esta técnica.

7. Mostrarte agradecido para superar la tristeza

Mostrarte agradecido por las cosas que disfrutas en tu día a día te hace cambiar de perspectiva. Te mantiene con una visión positiva del mundo. Vemos la abundancia en la que vivimos en lugar de la escasez.
Una buena técnica es escribir al final del día de 3 a 5 cosas por las que nos mostramos agradecidos.
Así evitamos dar por hecho todas aquellas cosas positivas que nos ocurren cada minuto y que damos por normales.
Yo llevo adoptando esta perspectiva ya unos años y la verdad es que disfruto mucho más del día a día.

8. Se amable con los demás

Desde hace siglos sabemos que mostrarnos amables con los demás nos genera bienestar. Desde hace unos años, la ciencia lo ha confirmado.
Además de los efectos sobre nuestra tristeza, contribuimos a mejorar el mundo, ya que cuando alguien recibe un acto de amabilidad, es mucho más probable que haga lo mismo. Por lo que generamos cadenas de actos amables a la vez que nos hacemos más felices.
La amabilidad rompe barreras sociales. Hay veces que una sonrisa te puede abrir puertas que ni imaginas. Una pequeña anécdota, hace un par de años, el ser amable y sonreír me permitió entrar gratis a un conocido museo de Madrid (no pongo el nombre no vaya a ser que a la chica le caiga un puro). Pero básicamente me hizo descuento de estudiante por ser amable con ella.
Otra ventaja que he descubierto es que ante un ataque de alguien (Si es peligroso corred… Por favor…) lo mejor es corresponderle con amabilidad y empatía. En seguida baja el tono y puede hasta que lleguéis a una resolución.

 9. Utilizar el humor

No te tomes tan en serio el mundo. Ríete, quítale hierro a la vida. Ten en cuenta que no somos otra cosa que monos venidos a más. Lo único que teníamos que hacer en este mundo era comer, dormir, beber agua, echar una canita al aire de vez en cuando y morirnos. ¡¡¡La que hemos montado!!!
Casi todo tiene solución, ríete de ello, relativiza, búscale el lado divertido a la vida.
Te voy a contar un secreto, si te ríes tú de tus errores, eres invencible… Nadie podrá hacerte daño.
Tengo una profesión preciosa en la que me dedico a ayudar a la gente. Pero es cierto que al cabo del día acabas escuchando muchas historias que pondrían los pelos de punta a cualquiera.
El humor es mi vía de escape. Ayudo a mis pacientes a reírse de las dificultades. A no tomarse tan en serio los problemas.

 10. Estar triste

Muchas veces nos empeñamos en no estar tristes cuando precisamente lo que necesitamos es estar de bajón.
La tristeza, al igual que todas las emociones, cumple su función. Nos ayuda a adaptarnos.
Siempre surge ante una pérdida y debemos darnos un tiempo para asimilar este hecho.
Si te ha pasado algo en los últimos tiempos, permítete un tiempo al día para estar triste o llorar. No bloquees la emoción, deja que fluya. Hínchate de llorar durante media hora y cuando te quedes a gusto, programa otra de las nueve estrategias que te he presentado más arriba.
Ahora quiero que me cuentes qué haces tú para gestionar tu tristeza. ¿Qué estrategias utilizas?

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17 Comentarios

  1. Nereida

    Si la tristeza no va asociada con la depresión porqué se repiten esos episodios a menudo en el ser humano. Es. Obviamente que no hya cura porqué son estados emocionales del. Hombre.

    Responder
    • Jesús Matos

      La tristeza siempre surge ante la percepción de una pérdida o de poca valía. Esta emoción es completamente adaptativa en esos momentos, el problema es cuando deja de ayudarnos para convertirse en un problema. Puede haber tristeza poco adaptativa sin que llegue a ser depresión. Se trata de un continuo. Muchas gracias por tu comentario Nereida

      Responder
  2. Mª jose

    gracias por compartir tu sabiduria , es muy interesante ,siempre me a fascinado el mundo de la psicologia y leo mucho sobre el teme, me falta ser capaz de sacarme la carrera, gracis,gracias,gracias

    Responder
  3. PALOMA

    GRACIAS

    Responder
  4. maria vera valer

    Bueno, cuando mi pareja me maltrata psicologicamente me siento impotentente de responderle lo único que hago es llorar, eso me deprime, y este episodio de viene repitiendo una y otra vez, trato de complacerle todo pero no puedo contra mi propio organismo que no reacciona a su estímulos,

    Responder
    • Jesús Matos

      Es normal que ante este tipo de estímulos reaccionemos con tristeza… Además de con ansiedad, enfado y otro buen número de emociones. Son intentos de adaptación a una situación difícil.
      Muchas gracias por tu comentario María

      Responder
  5. Gabriela

    Genial articulo Jesús! … Pocas veces uno se encuentra con un libro que te hace un click … A mi me ha pasado dos veces ,uno con un libro de Iñaki Piñuel ,al q considero un gran maestro y el otro es tu libro…A partir de la lectura de tu libro te has convertido en un gran maestro para mí…solo tengo palabras de agradecimiento…se nota que eres un ser dulce con una gran vocación y pasión por ayudar a otros… Un gran abrazo 🙂

    Responder
    • Jesús Matos

      ME alegro muchísimo de que te haya gustado 🙂
      Que me metas en el mismo saco que Iñaki Piñuel… Me saca los colores jejejjee
      Un abrazo fuerte Gabriela

      Responder
  6. Ana

    Pues no sé qué decirte… A mí la tristeza no me parece que sea el mejor método de adaptación. Cosas malas pasan continuamente, estaríamos echados a morir siempre.
    Yo, tras un ruptura de pareja, llevo más de 5 semanas con ansiedad y tristeza y -aunque tengo ‘picos’ buenos- la mayor parte del tiempo solo siento un profundo vacío, tristeza y apatía. Los recuerdos me sobrepasan a veces. Y me he metido en deporte, yoga y mindfulness, sin embargo, solo tengo ganas de meterme en la cama a llorar… Mis amigos han empezado a cansarse ya de mi actitud. ¿Te parece que sigue siendo normal?

    Responder
    • Jesús Matos

      Hola Ana,
      La emoción en sí nos ayuda a adaptarnos. Otra cosa es que la intensidad, la frecuencia y la duración de la misma no nos estén ayudando. Ese es otro tema.. En principio después de una ruptura es totalmente normal que te encuentres triste. La clave es aprender a gestionar esa tristeza con eficacia para salir reforzada de la situación.
      Un saludo

      Responder
  7. Eva

    Buenísimo el artículo Jesús!! Me ha fascinado entender que el sentimiento de incompetencia es clave en la tristeza!¡ He sido consciente de muchísimos patrones de ineficacia, bajo autoconcepto, inutilidad y sensación de torpeza… Y creo que este carácter de fondo triste que siempre me ha estado acompañando desde muy niña tiene ahí sus orígenes… 1000 gracias 🙏😊🌈✨

    Responder
    • Jesús Matos

      Me alegro muchísimo de que te haya gustado!! 🙂
      A por ello Eva!

      Responder
  8. Pedro José

    Hola, me llamo Pedro y llevo varios años sin levantar cabeza. No encuentro trabajo, no dispongo de recursos económicos, he perdido mi fe en mi y estoy sumido en una terrible tristeza y depresión. Para intentar estar activo me apunto a diferentes cursos del SEF que de alguna forma me ayudan, pero es tanta mi ansiedad que he estado haciendo hasta tres cursos a la vez. En uno de ellos he conocido a una profesora y hemos estado saliendo cerca de 15 días.. Me llenaba esos ratitos de colores del aro iris, pero mi realidad era otra, mi tristeza… Le pedí un poco de distancia para intentar recuperarme y salir de mi angustia para estar bien conmigo mismo y con ella. Pero ella no lo ha entendido y me ha dejado. Estoy muy enamorado de ella pero se que en mi estado poco puedo hacer para salir aelnate con m vida y relaciones. Que puedo hacer para poder recuperar mi vida y poder estar con alguien bien? Gracias.

    Responder
    • Jesús Matos

      Hola Pedro José,
      Si llevas tanto tiempo, yo te recomendaría visitar a un profesional. Creo que es la clave para mejorar. No obstante, puedes empezar por incrementar el ejercicio físico, el contacto social y las actividades de ocio. Funciona realmente bien para mejorar el ánimo. Después, también creo que te puede venir bien empezar a hacer algo de mindfulness.
      Pero lo dicho, la recomendación principal es que acudas a un profesional.
      Un saludo

      Responder
      • Pedro José

        Gracias.

        Responder

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